A pesar de que a principios de mes aseguraba no haber tenido tiempo para leer el informe, Boris Johnson no ha pasado por alto la advertencia lanzada por sus expertos: si no se actúa pronto y con contundencia, la segunda oleada del coronavirus puede cobrarse la vida de 120.000 personas en el Reino Unido. El primer ministro, que ha presentado hoy una batería de medidas para amortiguar el avance de la pandemia en esta segunda mitad del año, ha anunciado 3.300 millones de euros extra para el presupuesto del Sistema Nacional de Salud (NHS), además de comprometerse a aumentar hasta el medio millón el número de test que pueden procesarse cada día.

“Queremos asegurarnos de que estamos preparados para el invierno, por eso es necesario que nos preparemos para lo peor. Aun así, también creo que debemos esperar lo mejor”, ha apuntado el líder conservador. Para evitar el colapso, los centros de salud privados seguirán ligados al sistema público y los hospitales de campaña de Nightingale continuarán operativos al menos hasta marzo del año que viene, sean finalmente necesarios o no.

La opinión de los expertos, liderados por Sir Patrick Vallance, asesor científico jefe del Gobierno, es que la crisis del coronavirus puede verse agravada por un mal año de gripe, por lo que es necesario aumentar la capacidad diaria de procesamiento de test para identificar rápidamente el virus y ser eficaces a la hora de controlar su expansión. La similitud en algunos de sus síntomas entre ambas enfermedades hace que se pueda llegar a un escenario en que sea necesario pasar de las 100.000 pruebas diarias actuales hasta las 360.000. “Ahora mismo no tenemos capacidad suficiente”, reconoce Vallance, aunque el Ejecutivo se ha fijado el objetivo de llegar al medio millón de test a finales de octubre.

“Tengo la esperanza de que podamos revisar estas tremendas restricciones a partir de noviembre como pronto, pero esperamos que la vuelta a la normalidad llegue a tiempo para Navidad”, ha asegurado Johnson en rueda de prensa. “El confinamiento a nivel nacional era, sin ninguna duda, lo que había que hacer, y eso nos ha ayudado a salvar miles de vidas. Ahora, sin embargo, sabemos más acerca del virus, entendemos mejor la epidemiología y nuestro conocimiento acerca de su expansión también ha crecido. Eso significa que podemos controlarlo de forma local”.

En ese sentido, y dado que la gestión de la pandemia también se gestiona desde los distintos territorios del Reino Unido, el primer ministro ha anunciado que dará más poder a las administraciones locales inglesas para que sean capaces de actuar contra posibles brotes cerrando locales, restringiendo la entrada a espacios al aire libre y cancelando eventos que crean que pueden ser peligrosos para la salud pública.

Eso sí, Johnson no quiere perder la oportunidad de reactivar, aunque sea mínimamente, la actividad en Inglaterra, por lo que desde el Gobierno ya no se va a seguir recomendando que solo se utilice el transporte público para viajes esenciales. Esto supone, por tanto, un paso más en la relajación de las medidas de confinamiento, ya que a partir del 1 de agosto también se dejará de advertir en contra del regreso al trabajo presencial y abrirán boleras, pistas de patinaje, casinos y servicios como el proporcionado por los salones de belleza. Para que vuelvan las actuaciones en directo y eventos deportivos con público se deberán realizar algunas pruebas previas, sobre todo en este último caso con la vista puesta en el otoño, pero las discotecas y los parques, sin embargo, seguirán cerrados hasta nuevo aviso.

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