Para los humanos está claro: las vacunas establecidas por la autoridad superan la decena y se aplican desde los dos y cuatro meses de edad hasta octavo básico. Pero, aunque existe esta conciencia, en el caso de los perros no hay un calendario de vacunación preestablecido y depende del criterio de cada médico veterinario.

La Asociación Mundial de Veterinarios de Pequeños Animales (WSAVA) dicta algunas directrices para las vacunas de perros y gatos. Sin embargo, no es posible producir una guía que sea aplicable por igual a cada país, dadas las grandes diferencias de presencia/ausencia o prevalencia de enfermedades infecciosas.

Durante las primeras semanas de vida, la mayoría de los cachorros están protegidos por los anticuerpos maternos. Y, en la mayoría de los casos, la inmunidad pasiva se habrá desvanecido hacia las 8-12 semanas de edad.

“En Chile, es recomendable iniciar la vacunación básica o primo vacunación a las 6-8 semanas de edad, y repetir cada 3-4 semanas hasta las 16 semanas de vida o más. Por lo tanto, el número de vacunas esenciales primarias que recibirá un cachorro dependerá de la edad en que se inicia la vacunación y el intervalo entre vacunas seleccionado”, afirma el médico veterinario y miembro del Comité de Crianza del Kennel Club de Chile, Milenko Ullrich.

Las alternativas son dos: 1) la vacunación básica puede o no comenzar (a criterio del médico veterinario) a las 4 semanas de edad, con la aplicación de una vacuna combinada a virus vivo modificado contra Distemper y Parvovirus canino; o 2) empezar al mes y medio con la vacuna óctuple, utilizada contra Distemper, Adenovirus tipo 2, Coronavirus, Parainfluenza, Parvovirus, entre otras enfermedades. La misma se debe repetir a intervalos de 3 a 4 semanas hasta obtener 3 dosis aplicadas para una buena inmunización en el paciente.

Luego, Ulrrich dice que es recomendable vacunar anualmente al animal, con dosis de por vida.

 

Las otras

El médico veterinario del Kennel Club comenta que otra vacuna que se utiliza, pero que queda a criterio de cada profesional médico, es la que protege contra la  comúnmente conocida “tos de las perreras”.

Sin embargo, no sería para todos los animales. El especialista señala que antes de aplicarla, quien esté a cargo deberá considerar el tipo de ambiente donde se desarrolla el perro, en este caso, lugares con abundancia de animales, en refugios y criaderos de mascotas.

 

Luego está la vacuna del coronavirus o “heptavalente”, pero, al igual que la anterior, es opcional y no todos los veterinarios la ponen.

Y la antirrábica, guste o no, es obligatoria. Según el reglamento de prevención y control de rabia en el hombre y los animales del Código Sanitario, “la primera vacunación deberá ser aplicada una vez cumplidos los 2 meses de edad y se aplicará el primer refuerzo al año de vida. A continuación, se seguirá vacunando con la periodicidad que indique el productor de la vacuna aplicada”, afirma Ulrrich. En Estados Unidos, por ejemplo, se aplica cada 3 años, pero es recomendable estar atento a las normas de cada país.

 

¿Y si viajo?

Tres puntos esenciales para tener en consideración cuando se quiera emprender un viaje fuera de Chile junto a la mascota: 1) generalmente, no se permite llevar a un perro menor a 12 semanas de vida; 2) sin importar el destino que se elija, el animal deberá tener la vacuna antirrábica al día; y 3) siempre se deberá tener a mano un certificado de salud o pasaporte veterinario de la mascota, con un máximo de tres días anteriores a la partida.

El resto es subjetivo, aunque es evidente que si el perro tiene pulgas o garrapatas, el veterinario entregará una pipeta o pastilla contra parásitos externos. En varios países, como Estados Unidos, Reino Unido o Noruega, por ejemplo, no se puede ingresar sin desparasitar al perro frente a Equinococcus, entre uno y cinco días antes.

Otro es el caso de la vacuna contra la “Tos de las perreras”, generalmente no exigida, pero altamente recomendada de aplicar antes de un viaje. “Lo que se debería hacer con el resto de las vacunas habituales es aplicarlas, ya que proteger al perro es tanto o más importante que cumplir con los requisitos legales del país de destino”, dice el médico veterinario del Kennel Club de Chile.

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