En su última Cadena Nacional, la Presidenta Michelle Bachelet presentó el proyecto de ley del presupuesto de la Nación para 2018 y aseguró que, en materia de salud, continuará con “nuestro ambicioso plan de infraestructura, que hemos ido cumpliendo progresivamente”.

“Tal como comprometimos, en el 2018 tendremos 20 hospitales construidos, dejaremos 29 en etapa de construcción o licitación y dejaremos en etapa de estudio y diseño otros 18 hospitales”, dijo la Mandataria.

Ello, en alusión a su conocida promesa 20/20/20, que consiste en construir 20 nuevos hospitales, dejar en construcción otros 20 y en licitación un número similar.

Bachelet presentó su plan hospitalario como “el mayor esfuerzo en inversión pública que se realizaría en toda la historia de la salud pública de Chile”, para lo cual comprometió una inversión de $1,8 billón en cuatro años (2014-2017).

El optimismo de Bachelet, contrasta, sin embargo, con lo que ya en mayo pasado había advertido el ex ministro de Salud de Ricardo Lagos, Pedro García, respecto de que dicha meta “no se cumplió y era previsible que no se cumpliera”.

El Gobierno solo agregará 700 camas hospitalarias de las 2.500 prometidas

La alusión a los 20 hospitales construidos en este gobierno que menciona la Mandataria esconde una “letra chica”, y es que dichas infraestructuras son de menor complejidad y aportarán apenas 700 camas hospitalarias, que corresponde al 28% de las 2.497 camas prometidas en los 20 primeros hospitales que se construirían.

El problema se generó tras la paralización o atraso en las construcciones de dichas obras, las que no se entregarán en este gobierno. Ante lo cual, el Ministerio de Salud reemplazó esos mega hospitales por otros de menor tamaño para cumplir la meta de los 20 entregados que anunció Bachelet. Entre esos recintos están los de Puerto Natales, Salamanca, Puerto Aysén, Futaleufú, Lanco, Chimbarongo, Porvenir, Cunco, y Florida, entre otros, que tienen entre seis y 56 camas.

En cambio, los mega hospitales que no se terminarán por diversos problemas de gestión del Minsal son los de Ovalle con 236 camas, Alto Hospicio (229 camas), Angol (200), San Antonio (160 y licitado tres veces), Sótero del Río (710), Chillán (520), Curicó (400) y Linares (325 camas), Marga Marga y Quillota (264 camas cada uno), estos últimos sacados de la concesión por la ex ministra Helia Molina y con atrasos de casi cuatro años

Luis Castillo, ex subsecretario de Redes Asistenciales del gobierno de Sebastián Piñera, explica que la mayoría de dichos hospitales son comunitarios y de baja complejidad que no ayudarán para resolver las listas de espera, que se han incrementado fuertemente desde 2014, y que llegan a casi dos millones de pacientes.

“En mucho de ellos ni siquiera existe pabellón de cirugía mayor ni maternidad ni camas críticas tan necesarias en la actualidad. Además, el gobierno  dejará comprometidos gastos por los próximos seis años, recursos que hoy no existen”, señala el actual decano de la Facultad de Medicina de la Universidad San Sebastián.

A su juicio, “por razones ideológicas se ha retrasado la construcción de hospitales vía asociaciones publico-privadas, y se ha impactado directamente en la clase media al abandonar la posibilidad de acceso a nuevos hospitales y médicos”.

La baja inversión en Salud

Los problemas en la construcción de hospitales han repercutido directamente en la baja inversión de infraestructura de salud, que a agosto pasado sólo se había gastado el 40% de los $350 mil millones disponibles para este año.

Desde 2015 el presupuesto ejecutado en esta materia no ha logrado alcanzar dos tercios del total asignado cada año por la administración Bachelet, ya que en 2015 fue 64% y 61% en 2016.

Además, en tres años, la división de Infraestructura del Minsal ha tenido cinco jefes diferentes, quienes han sido cambiados precisamente por problemas de gestión.

El costo de la construcción de hospitales subió fuertemente, ya que en el gobierno pasado fue de 45 UF/m2 y actualmente está en 63 UF/m2.

Por Uziel Gómez Padrón para ellibero.cl

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