La vocera de La Moneda consideró una “polémica menor” los cuestionamientos que ha recibido la Presidenta de la República a raíz de su “viaje relámpago” a Brasil para asistir al partido de “La Roja”. Según se ha explicado, dicho viaje se originó en una invitación que extendió la Asociación Nacional de Fútbol, para cuyos efectos se utilizó un avión de la Fuerza Aérea (FACH). De acuerdo con la explicación oficial, ello no representó un gasto fiscal adicional, pues es parte del presupuesto asignado a la FACH para los desplazamientos presidenciales.

Un viaje de esta naturaleza no se enmarca dentro de aquellas tareas propias del quehacer del Estado, y por lo mismo es injustificable que para una actividad de carácter privado se hayan utilizado cuantiosos recursos públicos. Se trata de un despilfarro que no se condice con la obligación de cautelar el buen uso de los recursos del Estado, lo que es aún más imperativo cuando el país atraviesa por una evidente estrechez presupuestaria.

Anteriormente, otros funcionarios han debido dejar sus cargos al ser descubiertos usando sus vehículos fiscales para fines particulares. Es extraño que La Moneda no haya reparado en esto, exponiéndose a un pronunciamiento de Contraloría.

Resulta, además, poco oportuno que cuando el gobierno enfrenta múltiples flancos internos, como la crisis derivada del subsecretario del Interior, o La Araucanía -que ha recibido escasas visitas presidenciales-, la energía gubernamental se concentre en un torneo deportivo.

/Editorial del diario La Tercera

/gap