El año pasado, la Pontificia Universidad Católica de Chile obtuvo el tercer lugar en el ranking QS de universidades latinoamericanas, ya que fue superada por las brasileñas de Sao Paulo y Campinas. En la edición de 2017, sin embargo, eso cambió.

Luego de la última actualización del ranking -el cual indaga a 400 casas de estudio-, la Universidad Católica se ubicó en el primer puesto de la lista, relegando a los planteles brasileños. Este hecho es celebrado por el rector Ignacio Sánchez, quien sostiene que “el trabajo de todos los que conformamos la UC se expresa en los resultados y en el reconocimiento internacional”.

A su juicio, el avance en el ranking se explica, principalmente, por la calidad de sus docentes. “En los últimos años hemos seguido avanzando en la contratación de profesores de gran calidad internacional (todos nuestros concursos de contratación son internacionales), atraemos cada vez a más y mejores estudiantes de todos los sectores educacionales y hemos tenido un compromiso de aporte público muy significativo en todas las áreas”, afirma.

El rector advierte que esta situación “es una ventana de atracción de talento de profesores, investigadores y estudiantes de la mayor calidad (…) en un mundo global, todas las instituciones quieren tener contacto con las mejores universidades de los diferentes continentes, por lo que nos posicionamos como un faro de calidad y atracción de talento, que le hace muy bien a Chile”.

Pero la Universidad Católica no fue la única universidad chilena que destacó en el ranking . En la sexta posición, la Universidad de Chile se sitúa como una de las mejores de Latinoamérica. También, en el decimoquinto y decimosexto lugar, destacan las universidades de Concepción y Santiago, respectivamente. La Universidad Adolfo Ibáñez fue el mejor plantel privado chileno de este ranking : se ubicó en el vigésimo tercer escalafón.

Para continuar en esta senda, el rector Sánchez plantea incrementar la inversión en conocimiento. “El gran desafío del país es aumentar su inversión en ciencia y generación de nuevo conocimiento. Esta será la única forma de seguir avanzando en la calidad de las universidades, al servicio de Chile”, dice.

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