Hace una semana, el presidente del PPD, Gonzalo Navarrete (foto), viajó al Sudeste Asiático para concretar su postergada luna de miel. El ex alcalde contrajo matrimonio a fines de mayo de 2016, apenas una semana después de las internas que lo convirtieron en el nuevo timonel de la colectividad, y dejó en suspenso unos días de descanso más íntimos.

Pero aunque su retorno oficial se producirá el 24 de este mes, Navarrete no ha logrado desconectarse totalmente de sus responsabilidades del PPD, pues a poco de partir estalló una polémica derivada del proceso de refichaje, cuyas dificultades amenazan la existencia misma del partido, su carácter nacional y -por ende- la capacidad de llevar candidatos presidenciales y parlamentarios, además del financiamiento estatal.

Los problemas ya alertaron al ex Presidente Ricardo Lagos, cuya candidatura podría ser arrastrada por la debacle al impedirle inscribirse en las primarias de la Nueva Mayoría, pero -aún más complejo- comienzan a develar una crisis política más profunda, que golpea la identidad del partido y que podría significar su reordenamiento en el mapa oficialista en caso de no cumplir las metas del refichaje.

El ejemplo más sintomático del cada vez menos soterrado trance fue la silenciosa salida de la hoy ex vicepresidenta de la colectividad, Ximena Ordenes, quien renunció a su militancia PPD en noviembre. La ex intendenta simplemente evaluó que los números no daban: al momento de su dimisión, el partido llevaba 60 inscritos en la Región de Aysén, donde planea postularse a senadora en las próximas elecciones parlamentarias.

El escenario era muy distante de los 500 militantes que debe acreditar el PPD en esa zona para poder inscribirse y llevar candidatos al Congreso, y Ordenes conversó con sus cercanos su situación. Los cálculos eran desalentadores, ya que -en su mejor momento- el PPD sólo ha llegado a tener 300 militantes en Aysén. Así, la ex jefa regional decidió renunciar al partido para postular como independiente en caso de que la colectividad no se inscriba, acción que en todo caso no tomó en solitario. Miembros de la directiva conocían su caso. “Mi decisión no responde a intereses individuales. En Aysén me conocen y saben que siempre actúo de manera colectiva”, aseguró Ximena Ordenes a Reportajes.

En los mismos días en que la ex intendenta oficializaba su dimisión al PPD, Navarrete lograba apenas sofocar un incidente que pudo resultar mayor.

Según comentaron varios diputados, Navarrete debió viajar de urgencia a la Cámara de Diputados, en Valparaíso, para reunirse con la bancada PPD. A punto de cumplirse los plazos que impone la denominada ley antidíscolos para renunciar a un partido y levantar una candidatura independiente, varios parlamentarios amenazaron con dejar la colectividad. ¿Su temor? El lento proceso de refichaje que llevaba adelante la directiva y que podría inviabilizar sus respectivas repostulaciones al Parlamento.

Navarrete logró contener la rebelión al comprometerse personalmente con el proceso de refichaje. “Les aseguro que el partido se va a inscribir en todo el país”, habrían sido sus palabras.

En el PPD -en todo caso- no sólo hay convicción de las deficiencias en la manera como la directiva ha encarado el proceso de refichaje. También se está tomando nota de que el partido vive un punto de inflexión respecto de su peso específico y su identidad política. Una suerte de ajuste de cuentas entre quienes han logrado convivir en veredas muy distintas desde su fundación en 1987. Pero también del desgaste de varias crisis y episodios polémicos que han involucrado a la colectividad con hechos de corrupción y malas prácticas políticas. La última de ellas se asocia con el financiamiento irregular proveniente de SQM.

“La del PPD es una convivencia que funcionó durante la transición hasta hoy, pero que ya se agotó. El partido dio un giro a la izquierda y se definió como socialdemócrata”, afirma el ex ministro Francisco Vidal.

Un diagnóstico que tiene al senador Felipe Harboe evaluando revalidar su militancia en la colectividad, a otros como el ex ministro José Joaquín Brunner oficializando su retiro formal y a parte importante del grupo más liberal del partido aún sin reficharse, como el ex vicepresidente ejecutivo de Hidroaysén Daniel Fernández; las ex ministras Vivianne Blanlot y Pilar Armanet y los ex ministros Jorge Marshall y Eduardo Bitrán.

Pero a ellos se suman figuras históricas ligadas al PPD que también mantienen en suspenso su futuro en la colectividad, como los ex ministros Germán Molina y Marcelo Tokman.

“Es evidente que cuando el PPD decidió disputar el electorado al PS y al PC girando a la izquierda se dejaron de lado los planteamientos del mundo socialdemócrata, social cristiano y social liberal que contribuyeron a su formación”, señaló Harboe, quien sin embargo dice confiar que su aún colectividad logre la meta del refichaje para luego “definir la visión de sociedad que ofrecerá al futuro y cuál será su domicilio político”.

El No de Lagos

Hace unas semanas, la mesa directiva del PPD se reunió con el ex Presidente Ricardo Lagos. Según miembros de la mesa, el ex Mandatario maneja al detalle los números asociados al refichaje de la colectividad y -de acuerdo a miembros del comando laguista- la amenaza de la no inscripción del PPD aún no se instala con fuerza en el equipo.

En esa oportunidad, la directiva le pidió a Lagos apoyo en el proceso de refichaje y que participe en algunos de los encuentros programáticos regionales que realizarán a partir del 4 de marzo. El tema es que el ex Presidente -pese a ser fundador del PPD- no se ha refichado y, de acuerdo a su entorno más cercano, no lo hará.

La razón es parte de una estrategia de campaña que busca no generar anticuerpos en el PS, colectividad en la que también busca ser proclamado.

Lagos podría ser uno de los mayores damnificados en caso de que el PPD pierda su carácter nacional o si se disuelve porque no logra constituirse en tres regiones consecutivas u ocho discontinuas.

Si el ex Mandatario no reficha, después del 14 de abril figurará como independiente. Sin embargo, hay un debate entre los expertos respecto de si es posible que se presente en esa calidad a la primaria de la Nueva Mayoría por la ley antidíscolos que lo obliga a renunciar a su partido un año antes de la elección presidencial.

De acuerdo a información oficial del partido, de los seis senadores PPD, sólo está pendiente el refichaje de Felipe Harboe; de los 14 diputados aún no se refichan ocho de ellos: Miguel Angel Alvarado, Marco Antonio Núñez, Cristina Girardi, Ramón Farías, Tucapel Jiménez, Jorge Tarud, Loreto Carvajal y Cristián Campos; de los 26 alcaldes que tiene la colectividad 18 no han realizado el proceso, entre ellos el edil de Lo Espejo, Miguel Angel Bruna; de los seis ministros PPD que están en el gabinete de Bachelet sólo falta por refichar el titular de Transportes, Andrés Gómez-Lobo, y en el caso de los subsecretarios ya están inscritos los siete.

Problemas de logística

Uno de los temas que han atizado la crisis del refichaje es el extremo celo con el que la secretaría general del partido, a cargo de Germán Pino, ha llevado adelante el proceso. Al punto que ni el resto de la directiva conoce los montos ni los militantes refichados. “Tenemos un problema porque la secretaría general no ha informado detalles del refichaje y esa información, que es clave, no está”, afirmó el vicepresidente Marco Antonio Núñez.

Según cifras entregadas por el mismo partido, el PPD llevaría poco menos de 9.000 personas reafiliadas y afiliadas –lo que equivale a la mitad de los 18.512 que deben alcanzar- a casi dos meses de que concluya el plazo. Estos números -en todo caso- son controvertidos en la misma colectividad, donde hay quienes señalan que las cifras no superan las 4.000 fichas y que las deficiencias son particularmente preocupantes en la RM, con cerca de 2.000 reafiliaciones (se necesitan casi 6.650) y la Región de Antofagasta.

En el caso de los recursos también hay polémica. Según fuentes del PPD, hasta ahora se habrían gastado cerca de $ 80 millones en el proceso de refichaje, cifra que no es reconocida por Pino, quien afirmó que el presupuesto total disponible es de $70 millones y que no ha sido utilizado en su totalidad, pese a que no entregó una cifra oficial debido a la ausencia de la jefa de administración del partido por vacaciones. “Está pendiente un informe al detalle de la inversión que ha hecho la secretaría general en el refichaje”, contraataca Núñez.

En la colectividad aseguran que los volúmenes del refichaje no se condicen con los gastos que se han realizado, por ejemplo, en la contratación de un equipo de 36 personas a $ 350.000, la creación de una aplicación, viajes de miembros de la directiva por Chile y gastos en eventos asociados al proceso.

“Estamos trabajando con mucha fuerza en las quince regiones de Chile y vamos a reinscribir el PPD en los tiempos y formas que la ley nos exige. Estamos optimistas de aquello y vamos a inscribir nuestro partido en todo Chile”, afirmó Pino.

Las tensiones en la directiva ya están instaladas -al punto que dos miembros han evaluado la posibilidad de renunciar por la mala gestión en el refichaje- y el desenlace se producirá una vez que Navarrete regrese de su luna de miel que -al parecer- terminará con un sabor amargo.

/La Tercera

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