Una pugna entre bandas rivales sería el motivo del asesinato de Matías, un niño de 14 años que lideraba bandas de portonazos y que a su corta edad conocía de sobra el abandono, las drogas y la delincuencia.

La Tercera detalló en un reportaje cómo habrían sido la historia y los últimos días de “Ze Pequeño”, como era conocido el menor entre los carabineros y los pobladores de Lo Espejo. Este nombre hacía alusión al personaje de la película “Ciudad de Dios”,que trataba de la vida en las favelas de Río de Janeiro y con quien Matías compartía la juventud y la miseria que lo rodeaba.

El niño fue encargado por su padre a su tía abuela, luego de que él decidiera dejar la capital. El papá del menor fue asesinado el 16 de junio de 2005, tras ser apuñalado con un arma blanca y falleció con tan sólo 24 años en un Hospital de Curicó, lejos de su hijo. No se sabe si Matías conoció este hecho y si lo sufrió.

El “Ze Pequeño” desertó del colegio en sexto básico, creció solo en Lo Espejo y nunca estuvo en un establecimiento del Sename porque su tía abuela tenía su custodia.

El diario consigna que en abril de este año, Matías fue detenido por la PDI luego de que se le vinculara a una serie de “portonazos” ocurridos en la Región Metropolitana. La policía allanó tres casas en su barrio y encontró armas y municiones de grueso calibre.

El tribunal dictó que el menor debía quedar bajo medidas cautelares del Sename, donde iniciaron un programa con una asistente social para trabajar con la tía abuela de Matías, a quien encontraron un mes después y le ofrecieron participar del plan de reinserción.

Pero al “Zé Pequeño” nunca lo vieron. El Sename sólo logró un contacto telefónico con él.

El fin de Matías

Habrían sido los vecinos de la población Santa Olga quienes echaron a correr el rumor de que Matías había sido asesinado por una banda rival y le avisaron a su tía abuela.

La Tercera detalla que el rumor llegó hasta el Sename, institución que el viernes 8 de junio envió a dos funcionarios a la Fiscalía Sur para interponer una denuncia por sustracción de menores: los indicios apuntaban a que Matías había sido secuestrado por un grupo de desconocidos.

Ese mismo día, el fiscal Pablo Salinas asumió el caso y envió una orden de investigar a la Brigada de Investigaciones Policiales Especiales (Bipe) de la PDI. Pero en menos de 24 horas, a su tía abuela le confirmaron -al igual que lo que ocurrió con su padre- el sábado 9 de junio pasado que Matías estaba muerto.

Su cuerpo fue encontrado en la ribera del río Maipo, a la altura de San Bernardo y, según los peritajes de la PDI, tenía cinco tiros.

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