He aquí una investigación que puede resultar merecedora de un premio IG Nobel. Dos zoólogos alemanes han visualizado 8.510 imágenes de 308 prados tomadas de Google Earth para concluir que dos de cada tres vacas fotografiadas estaban orientadas en el eje norte-sur, lo que podría demostrar una sensibilidad magnética del ganado. El entusiasmo de los investigadores no fue correspondido por el vaquero californiano Rob Fletcher quien, inquirido por Los Angeles Times al respecto, dijo: “No me había dado cuenta. No malgasto mi tiempo preocupándome de ese tipo de cosas”.

Por su parte, los autores del estudio Sabine Begall y Hynek Burda, de la Universidad de Duisburg-Essen se lamentaron de que la baja resolución de las fotos impidiera discernir dónde estaba la cabeza y dónde la cola. La sabiduría popular indica que las vacas alinean su cuerpo hacia lo alto del cerro, en dirección al viento para minimizar la pérdida de calor o cara al sol en las mañanas de invierno para coger calorcito, pero el hecho de que las fotos fueran tomadas en distintos lugares del mundo minimizan los factores del entorno.

Por increíble que parezca ya existía un estudio similar en torno a la percepción del magnetismo por parte de los ciervos en la República Checa. Los investigadores ya han investigado el efecto del magnetismo en bacterias, pájaros, peces y roedores, y quieren ampliar su estudio a especies más grandes.

Noticia original, vía Weird Universe