Por tercera vez la nueva ley electoral impulsada por el gobierno para regular las campañas políticas será puesta a prueba.

Las normas contempladas en la Agenda de Probidad y Transparencia de Michelle Bachelet, entraron en vigencia para las elecciones municipales de 2016 y luego se utilizaron en las primarias de este año. Sin embargo, esta será su prueba de fuego.

Hasta el 16 de noviembre, los candidatos presidenciales, parlamentarios y consejeros regionales, podrán desplegar su propaganda en lugares públicos y privados, además de hacer pleno uso de los aportes de campaña que han recabado en las últimas semanas. Esto, de cara a los comicios del 19 de noviembre.

Estas nuevas “reglas del juego” tienen como objetivo aumentar los estándares de las campañas y separar la política del poder económico, dándole más oportunidades a los candidatos nuevos e independientes y endureciendo la fiscalización y las sanciones para quienes no cumplan la ley.

Además, pretende “limpiar” las calles, plazas y lugares públicos del exceso de propaganda que causaba indignación en los ciudadanos y da la posibilidad a las personas que denuncien ante el Servicio Electoral las irregularidades cometidas por los postulantes.

“Uno de los grandes reclamos que tenían los ciudadanos era que las plazas, calles, el tendido eléctrico y postes de alumbrado público, estaban repletos de propaganda, la cual incluso, invisibilizaba la propia propaganda y teníamos un concurso de quien tenía el letrero más  grande”, aseguró el ministro de la Segpres, Gabriel de la Fuente.

“Esto permitirá reencantar a la ciudadanía para que puedan conocer las ideas de los candidatos, es decir, que esto no sea un concurso de belleza, sino más bien un concurso de ideas. Eso es lo que nosotros pretendemos en estas elecciones”, acotó el secretario de Estado.

EL ANTES Y EL DESPUÉS

¿Cuáles son las nuevas exigencias impuestas por la ley que prometen liberar a las ciudades del caos de las propagandas del pasado?

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