Los indicadores muestran que el dinamismo de la actividad económica se está prolongando durante el segundo semestre de este año en las seis principales economías latinoamericanas, según un informe del Banco de España.
El documento analiza la economía de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú y ve buenas señales en general.
No obstante, la continuidad de la recuperación en la región está sometida a algunos riesgos a la baja, entre los que el principal en el ámbito externo deriva de la posible tensión de las condiciones financieras en los mercados internacionales.
Además, persisten los riesgos procedentes de posibles giros en las políticas de Estados Unidos, principalmente hacia un mayor proteccionismo comercial en el contexto de la negociación del Tratado de Libre Comercio del Atlántico Norte, del que forma parte México.
El informe del Banco de España señala que América Latina “se ha unido a la mejora cíclica de la actividad global” y la tasa de crecimiento medio ponderado del PIB en las seis principales economías de la región “se situó en el primer semestre de 2017 no muy alejada del crecimiento potencial estimado”.
Según los datos de Contabilidad Nacional para la primera mitad de 2017, el crecimiento medio ponderado del PIB en las seis principales economías de la región pasó del 0,2 % intertrimestral, en el segundo semestre de 2016, al 0,6 %.
En términos interanuales, el crecimiento fue del 1,2 % en el segundo trimestre de 2017
Esta mejora del crecimiento ha sido compatible, en general, con una reducción importante de las tasas de inflación, que ha permitido a los bancos centrales reducir los tipos de interés oficiales, en algún caso de forma muy significativa.
Otro factor positivo es que los resultados por países muestran una cierta convergencia.
Se observa en general una reducción importante de las tasas de inflación, que ha permitido a los bancos centrales -con alguna excepción, como Argentina y México- reducir los tipos de interés oficiales.
Por otra parte, las economías latinoamericanas continúan ajustando su saldo exterior a un nuevo escenario de precios de las materias primas más reducidos que los observados antes de 2014.
En cambio, según el informe de la entidad española, el ajuste fiscal no ha progresado en la misma medida que el externo, a pesar de lo cual los mercados financieros de la región se han comportado de forma muy favorable y las divisas han tendido a apreciarse.
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