“Se desconoce el paradero del penado. Abandona hogar en la dirección proporcionada. Posiblemente realizó abandono del país, ya que en entrevistas manifestó la intención de viajar y se presentó resistente a cumplir la pena”. Ese es parte del detalle del informe de incumplimiento que hizo Gendarmería este 13 de octubre sobre Braulio Cárcamo, condenado en procedimiento abreviado en octubre de 2016, por el delito de sabotaje informático, a tres años y un día de libertad vigilada intensiva.

Según logró acreditar ante el Cuarto Tribunal de Garantía de Santiago el fiscal oriente especializado en cibercrimen, Roberto Contreras, el hacker se dedicó a clonar chips de teléfonos celulares y así ingresar a las casillas de correos electrónicos de personas con gran acumulación de puntos Lanpass, los que luego robaba y canjeaba en casas comerciales a cambio de productos de diverso tipo. Entre las víctimas que denunciaron esta situación en 2015 estaban el presidente del directorio de Codelco, Óscar Landerretche (foto), y las animadoras de televisión Diana Bolocco y Vivian Kreutzberger.

De acuerdo con el mismo informe de la entidad penitenciaria, Cárcamo -quien aceptó responsabilidad en los hechos- empezó a cumplir su pena de libertad vigilada el 11 de enero de este año, “asistiendo de manera irregular desde un comienzo”. Luego, el 2 de agosto fueron a buscarlo al departamento que arrendaba, sin embargo no lo encontraron, “informándose en conserjería que habría abandonado el lugar”. El documento indica, además, que no llegó a una audiencia a la que había sido citado para revisar su pena, por lo que el tribunal dictó una orden de detención en su contra. Tampoco cumplió, señala el escrito, con realizarse una evaluación psiquiátrica en el Servicio Médico Legal.

Modus operandi

“Se logró establecer que no había existido una interceptación de comunicaciones. Lo que se hizo fue que alguien ingresó a la base de datos de Entel y cambió la información del usuario”, explicó el fiscal. Dijo que luego se logró determinar que quien modificó los nombres de los clientes de Entel era una operadora telefónica de la empresa en Concepción. Así, “con la nueva información del usuario falso, la persona habría ido a distintas sucursales de Entel a solicitar un nuevo chip e indicaba que el otro se le había perdido o había sido robado”, indicó.

Detalló que después este nuevo chip lo introducían en otro aparato celular y así recuperaban la información asociada al número telefónico, entre ella datos asociados a la cuenta de correo. “Una vez que accedían a los mails, veían qué información podían extraer. Con esos datos ingresaban a la página de Latam y con la información de las personas a las que les habían hackeado el correo cobraban los puntos Lanpass”, dijo Contreras.

Asimismo, señaló que “los podían canjear en determinados comercios, obteniendo una especie de giftcard con la que pagaban computadores, maletas y ropa”.

Según el fiscal, este “era un método sumamente novedoso. La PDI y la fiscalía no teníamos antecedentes, hasta esta fecha, de ese modus operandi que permitía la clonación de un chip y la validación de cuentas de correos a través de la vinculación con un aparato telefónico”.

Nelson Gutiérrez, abogado que defendió a Cárcamo en este caso, dijo que perdió “contacto con él hace como un año, cuando fue condenado”. Agregó que “él no estaba muy bien, en el sentido de que no tomaba las responsabilidades. Estaba con libertad vigilada intensiva, eso significa que tenía que presentarse ante un delegado de Gendarmería, pero no lo ha hecho”.