Los padres o sus cuidadores principales, así como todos aquellos que se relacionan con ellos: abuelos, maestros, amiguitos, etc., aportan algo fundamental cuando interrelacionan con los niños dentro de una atmósfera lúdica: una estimulación constante favoreciendo el descubrimiento de nuevas capacidades y retos inimaginables, necesarios todos ellos en su desarrollo vital psicomotor, cognitivo, lingüístico, afectivo, emocional y social.

Asentamos la personalidad

Jugando con nuestros niños favorecemos la construcción y asentamiento delos pilares fundamentales de su personalidad y les ayudamos a algo tan importante como impulsar la emergencia futura de una personalidad autónoma, creativa y feliz en todos los órdenes de la vida.

/El Confidencial

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