Después de 31 años de militancia, y luego de la polémica Junta Nacional donde Carolina Goic decidió evaluar su candidatura presidencial, el diputado Sergio Espejo renunció a la Democracia Cristiana. Si bien asume que ha sido “triste” dejar el partido, no se arrepiente de haberlo hecho.

El ex ministro de Transportes es categórico en señalar que la crisis de la DC es una muestra del quiebre que vive toda la centroizquierda. Pero además ahonda en los resultados de la encuesta CEP de cara a las elecciones del próximo 19 de noviembre y plantea lo que se viene para el futuro, no sólo para él, sino que también para el sector político del que se siente parte.

– ¿Hay una crisis dentro de la DC?

– La DC, como toda la centro izquierda, experimenta una fractura que se ha arrastrado por varios años y que tiene que ver con la evaluación que hacemos de los años en que gobernamos como Concertación y, por lo tanto, de los elementos que deberían proyectarse hacia el futuro y cuáles deberían corregirse. La fortaleza del liderazgo de Michelle Bachelet hace cuatro años atrás impidió que ese debate se llevara a cabo, se postergó y entonces hemos convivido con estas dos visiones que también existen al interior de la DC, donde para algunos lo que se hizo en los años de Concertación fue prácticamente una pérdida de tiempo y para otros fue un momento extraordinario de la vida nacional. Si hubiéramos sido capaces de llevar adelante ese debate, probablemente estaríamos en mucho mejor pie hoy. Como no lo dimos, sólo hemos profundizado estas dos posiciones y eso impide tener una gran fuerza de centroizquierda capaz de convocar a la ciudadanía a apoyarla en las elecciones.

– ¿Eso tiene que ver con una división entre la izquierda y el centro tanto dentro de la coalición como en la DC?

– Es una manera de verlo. Creo que los cambios enormes que ha vivido Chile vuelven algunas de estas discusiones más complejas. Por ejemplo, la encuesta CEP que hemos conocido estos días muestra que la inmensa mayoría de los chilenos no se identifica con ninguna coalición política. Es más, la gran mayoría tampoco reconoce el clivaje derecha-izquierda, eso obviamente hace más difícil la función de representar y proyectar hacia adelante. Ahora, como esa discusión de fondo no se ha llevado a cabo, las respuestas que los partidos dan y que se dan al interior de los partidos, tienden más bien a reproducir la lógica histórica de razonamiento: somos más de derecha, somos más de izquierda o estamos en el centro. No es suficiente, no da respuesta y va a permitir el triunfo de la derecha con alta probabilidad en noviembre.

– En la DC se ven posiciones totalmente contrapuestas. Un ejemplo de ello es la visión de Mariana Aylwin, comparada con la de Yasna Provoste…

– El problema más grave de la DC no es la diferencia de opiniones, sino que la imposibilidad estructural de dialogar y construir posiciones comunes de ese debate. Cuando esas diferencias se vuelven personales y en alguna medida irreconciliables, la capacidad de un partido para hacer política se reduce a cero. Eso es lo que está sufriendo Carolina Goic hoy día. Ha levantado un liderazgo nacional, aumentó su nivel de conocimiento de manera formidable, pero ocupa parte importante de su tiempo en tratar de evitar el fuego amigo desde el interior de su propio partido. Ese es un elemento que amenaza seriamente las posibilidades de éxito, también de la DC, hacia adelante.

– ¿Cómo se combate eso? 

– Yo tomé una opción bastante radical. Creo que no es posible combatirlo al interior de la DC, pero creo que reducir esto a la DC es un tremendo error porque la misma experiencia de fractura la vive el PPD, el PS, la centroizquierda chilena. Por lo tanto, el mayor desafío hacia adelante es construir algo distinto de la Concertación que sea capaz de representar de mejor manera lo que Chile está viviendo, pero mucho mejor que la Nueva Mayoría, que fue un mero entendimiento electoral con dificultades permanentes para construir posiciones de fondo.

– Pero pareciera que en la DC, por lo menos en el último tiempo, son más patentes las diferencias…

– Después del 19 de noviembre, dependiendo de los resultados electorales, vamos a poder apreciar la magnitud de las tensiones que cada partido tiene. Me temo que con la dificultad que experimenta la candidatura de Alejandro Guillier para desplegarse, vamos a ver una sucesión de pasadas de cuenta al interior de los partidos que lo respaldan. Pero de nuevo, esto es partir por el final, lo que nosotros tenemos que hacer hoy día es debatir con todos aquellos que hemos formado parte de este mundo de centroizquierda de lo que debieran ser nuestros elementos identitarios, y lo que debiera definir nuestra relación con la ciudadanía; y luego de eso, estructurar pactos, acuerdos, pensar en nuevos partidos, movimientos, lo que venga. Después del 19 de noviembre se va a producir una realineación de fuerzas políticas y una migración, una salida de gente que hoy día forma parte de los partidos tradicionales de la centroizquierda, y en ese espacio el diálogo sobre el futuro va a ser crucial.

– ¿Habrá renuncias en la DC?

– Habrá que verlo, pero percibo un apetito por entablar este diálogo. Veo que una gran cantidad, no sólo de dirigentes, sino que también de militantes, se sienten orgullosos y valoran lo que hicimos durante los años de la Concertación, veo que cuesta entender esta suerte de vergüenza que algunos experimentan sobre lo que Chile vivió esos años, cuando son años en que las libertades se expandieron como no había ocurrido nunca en nuestra historia.

– ¿Pero, quiénes son los responsables de lo que vive hoy la centro izquierda? ¿La Presidenta Bachelet en su rol de líder? ¿O los partidos políticos?

– La primera responsabilidad es de los partidos políticos que no entendimos la relevancia de la acción política, el diálogo continúo con la ciudadanía, el evitar la búsqueda de soluciones mágicas con un liderazgo tan importante como el que la Presidenta Bachelet poseía; eso ha pasado la cuenta de manera muy brutal. Este gobierno ha sido sostenido en el liderazgo presidencial, no en los partidos. En la medida que el liderazgo presidencial se debilitó, toda la acción de gobierno y la acción política de la coalición se hizo precaria. Tanto es así, que fuimos incapaces de articular una mirada común hacia el período que viene, eso es de extrema gravedad. La centro izquierda es la que le ha pavimentado el camino a un eventual gobierno de Sebastián Piñera, no son los méritos de él.

Convergencias hacia el futuro

– ¿Cómo se inicia este debate después de las elecciones?

– Yo creo que es fundamental, primero al interior de la centroizquierda, quebrar las fronteras orgánicas de los actuales partidos. Esta fractura debiera expresarse en una convergencia distinta, quienes nos ubicamos en el mundo de la social democracia, o del social cristianismo, debiéramos ser capaces de articular una fuerza política que reivindicara esas posiciones, en vez de quedar atrapados en la lógica donde lo que predomina es algo que se encuentra mucho más hacia la izquierda: que ve con desconfianza el emprendimiento, las libertades personales, que le cuesta entender que las personas valoran su trabajo. Y que al mismo tiempo, debe estar combinado con una lógica de responsabilidad y de justicia social.

– ¿Pueden surgir nuevos acuerdos?

– De ese debate probablemente surjan otros acuerdos. Cuando yo escucho a Francisco Undurraga, presidente de Evópoli, me parece que él tiene muchas más convergencias posibles con la centroizquierda que con la UDI. Quebradas las fronteras orgánicas dentro de la centroizquierda, probablemente algunos que hoy día fichan con Piñera están en condiciones de transitar también a este mundo. Ese debate difícilmente se va a dar al interior de los actuales partidos políticos, porque lo que ocurre con ellos es simplemente un esfuerzo de mantener la parcela de poder que detentan, eso es lo que va a estar detrás de un acuerdo electoral para segunda vuelta, no una mirada común de lo que Chile necesita.

– ¿Y esa ruptura de las fronteras, podría ser hacia RN? Hace poco días Carlos Larraín volvió a sugerirlo…

– Hoy no veo posible un desplazamiento hacia esa dirección, pero es evidente que hay un espacio que la centroizquierda perdió en manos de esta opción de centroderecha liberal, esa es una pérdida nuestra, y por eso nuestro desafío es tener la audacia para reestructurar la centroizquierda y volver a atraer este mundo que dejó de sentirse representado y migró. Me parece que Francisco Undurraga es una figura muy simbólica de la pérdida de la centroizquierda. El tiempo dirá, esta elección se vive muy marcada por el clivaje izquierda-derecha que articulamos del año 90 en adelante, la naturaleza repudia el vacío, todo aquello que la centroizquierda ha renunciado a representar y liderar se ha ido a la casa y no va a votar, o va a respaldar opciones distintas.

– Usted renunció a la DC ¿Qué viene ahora?

– Yo no pude competir como diputado porque la ley impide una postulación de independiente sin que haya transcurrido al menos un año de la renuncia del partido, y me pareció que hubiera sido un acto desleal con la gente que represento en la región de O´Higgins competir como demócrata cristiano con la perspectiva de abandonar posteriormente el partido. Eso no se hace. Me siento parte de todos aquellos que vamos a luchar por configurar un nuevo eje de centroizquierda, que va a requerir de muchos que hoy día se encuentran al interior de los partidos, con quienes hemos hecho política por años, que tenemos historias, complicidades, amistad, y también con muchos otros que generacionalmente o por razones de experiencia, no han formado parte de ese mundo.

– ¿Cuál va a ser su rol?

– Prefiero cumplir un rol activo en este diálogo que nos lleve a enfrentar nuestras fracturas, a tomar posiciones, a rearticular una mirada social demócrata, y social cristiana, convergente y con vocación de mayoría.

– ¿Eso a través de un nuevo partido?

– Dependerá de lo que este diálogo vaya provocando, pero creo que es inevitable una reconfiguración de los partidos, movimientos de gente que se desplacen en distintas direcciones. Acá va a haber mucho movimiento, y ese cambio hay que estimularlo, porque para Chile va a ser muy positivo. Es evidente que esta fractura no se puede sostener en el tiempo, la centroizquierda corre el riesgo de convertirse en irrelevante, atrapada entre una derecha que avanza hacia un eventual triunfo electoral, y un Frente Amplio que reniega, desconfía, y desprecia todo lo que nosotros hicimos en Chile durante casi 30 años. Los actuales partidos no están dando cuenta de esa realidad, o tienden querer competir hacia la izquierda, en una competencia que está condenada al fracaso, porque la gente siempre prefiere el original, no la copia, o se acomplejan frente a la derecha. Esas dos posiciones debilitan. Pero esto va a tomar tiempo, y la forma concreta será a través de nuevos movimientos y partidos, está por verse. Es un camino que aún no se ha empezado a recorrer.

Candidatura de Goic 

– Usted fue parte de la candidatura de Carolina Goic, y uno de sus más cercanos colaboradores ¿Qué le parecen los resultados de la encuesta CEP?

– Son malos, creo que hay un elemento positivo que es el aumento en el nivel de conocimiento de Carolina Goic, que es uno de los obstáculos más importantes que ella ha enfrentado, pero habría esperado mejor evaluación.

– ¿Es preocupante cuando quedan tres semanas para la primera vuelta?

– Es naturalmente preocupante y de reproducirse, aunque fuera parcialmente en noviembre próximo, es un indicador de la fortaleza de la candidatura de Sebastián Piñera y la debilidad de las fuerzas que compiten con él. Vea usted el retroceso que ha experimentado la figura de Beatriz Sánchez, o el estado de inmovilidad en la que se encuentra la candidatura de Alejandro Guillier, pese a que cuenta con el respaldo de todos los partidos de la Nueva Mayoría, con la excepción de la DC. Es muy complejo.

– Pero Alejandro Guillier es quien aparece como el más competitivo para medirse en un eventual balotaje con Sebastián Piñera. ¿Cómo ve la situación dentro de la DC en ese escenario?

– Para la DC va a ser muy difícil en esta tesis que se ha planteado que es la libertad de acción. Los partidos políticos, por definición, en cuestiones como estas toman posición. Creo, sin embargo, que ningún partido político hoy está en condiciones de movilizar a la totalidad de su electorado con una decisión que se tome orgánica o cupularmente, y eso va a ser muy complejo. Enfrentar una segunda vuelta con Sebastián Piñera siempre se ha percibido como una suma de las votaciones de aquellos que compitieron con él, por lo que en estricto rigor se debiera sumar a Guillier, a Goic, Sánchez y ME-O probablemente, y con esos votos derrotar a Piñera.

– ¿Se puede?

– Mi punto es que la encuesta CEP indica que las personas no adscriben a ninguna de estas coaliciones y por lo tanto se van a enfrentar a una decisión que para un número significativo de ellos, sí va a ser votar contra Piñera, pero para otros va a ser una pregunta abierta, algunos se van a quedar en sus casas, otros van a votar en blanco y quizás otros van a votar por Piñera. No sabemos cómo se va a movilizar ese electorado. Ahora, el otro punto interesante de la encuesta es la alta valoración que le asigna al rol de los acuerdos en la actividad política, a mi me sorprendió. Coincide con la mejor evaluación que ha tenido la centroizquierda en los últimos 10 años. Al final del gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, cuando se midió la evaluación de la Concertación, la aprobación era sobre el 40%, cuando la lógica de los acuerdos todavía era significativa. Después de eso, a medida que se va viviendo un escenario de polarización, de enfrentamiento, de falta de diálogo, la aprobación de las coaliciones se desploma a los niveles que tienen hoy día.

– Justamente quien ha rescatado ese interés de la gente es el ex Presidente Sebastián Piñera, llamando nuevamente a la lógica de los acuerdos…

– El ex Presidente Piñera está jugando muy hábilmente sus cartas electorales. Pese a los desafinamientos de la presidenta de la UDI y a algunas salidas de libreto que se han producido en su equipo de campaña, está apostando a una estrategia que consiste en evitar la confrontación, precisamente atendiendo a este mal estar de las personas con los enfrentamientos, está siguiendo una estrategia que plantea una lógica de unidad, creo yo en algunos aspectos, con bastante frescura.

– ¿A qué se refiere?

– Como cuando utiliza la figura de Patricio Aylwin, que a mi me parece francamente una vergüenza. Acá hay que ser muy claro, Sebastián Piñera no sólo voto contra Aylwin, sino que fue el jefe de campaña de Hernán Büchi, o sea fue el jefe de campaña de quien pretendía proyectar el legado de la dictadura en Chile. Entonces me parece que él está intentado proyectar esta imagen y que esa estrategia se va a agudizar con miras a la segunda vuelta, cuando él tenga que salir a convocar el voto que no estuvo con él en primera vuelta y que evidentemente se encuentra en el centro político.

– Como el electorado de la DC…

– Tiene que ver con intentar primero movilizar a aquellos que no van a ir a votar según esta misma encuesta CEP, más del 50% de los electores declaran que no van a ir. Entonces, su primer desafío está en moverlos a ellos. El segundo, en la votación de José Antonio Kast y luego, naturalmente intentar tomar votación de otros candidatos y no cabe ninguna duda que intentará capturar votación que esté con Carolina Goic. Por esa razón que la candidatura de Carolina Goic es interesante porque es capaz de proteger un espacio del centro político, y en el caso contrario se hace más difícil.

– Pero bajo el supuesto de no pasar Carolina Goic a la segunda vuelta, hay democrátas cristianos, como Mariana Aylwin, que han dicho que hay electorado DC que no votará por Guillier, sino que podría hacerlo por Piñera

– Son especulaciones. Lo que no tengo ninguna duda es que los partidos no son capaces de ordenar su votación en torno a decisiones cupulares. Es probable que parte de eso ocurra. ¿Cuánto? Lo vamos a saber recién en segunda vuelta.

– ¿Entonces usted cree que eso puede pasar?

– Es una buena pregunta, creo que ningún DC y eso lo digo con absoluta convicción, va a votar por Sebastián Piñera. Otra cosa, es lo que ocurra con personas que votan por Carolina Goic si es que ella no pasa a segunda vuelta. Nadie puede asegurar lo que ellos van a hacer.

– Si uno suma la votación de la centro izquierda, no alcanza para derrotar a Piñera ¿Cuál debería ser la lógica en las próximas tres semanas de campaña?

– En lo fundamental, esta carrera a La Moneda está corrida, en la próxima elección la centroizquierda va a pagar por los errores que ha cometido por ocho años, evitando enfrentar un debate de fondo sobre su identidad y sobre su futuro. Y además está corrida porque la centroizquierda no entendió lo que los chilenos buscaban, no entendió que las ansias de inclusión, de igualdad, de dignidad no significaba borrón y cuenta nueva; que los chilenos valoran la estabilidad y que le otorgan gran importancia a no perder las oportunidades que han logrado conquistar con sangre, sudor y lágrimas. Esa falta de comprensión de unidad, una cierta soberbia, dada por el gran respaldo que tuvo la Presidenta en su elección, está en los fundamentos de lo que ha venido ocurriendo posteriormente. Poco veo en los próximos días, más allá del esfuerzo que los candidatos puedan desplegar, y yo espero que Carolina Goic tenga la oportunidad, particularmente por el acceso a los debates que quedan y a la propaganda de la franja electoral, de mostrarse como la alternativa frente a Sebastián Piñera.

Por Carmen Novoa V. para ellibero.cl

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