Adrián Mancilla Quitral (62 años) se aprestaba para compartir con su esposa Laura una cena después de su jornada de trabajo al mando del liceo municipal León Humberto Valenzuela de Maipú.

Pero los planes cambiaron de golpe. Eran cerca de las 21:00 horas del 8 de septiembre, cuando la tranquilidad de la parcela que ambos habitan en la comuna de Padre Hurtado se quebró: tres encapuchados irrumpieron en el comedor y dispararon para luego escapar sin llevarse nada material. En shock, la mujer tomó el teléfono para llamar a sus hijos y luego al Hospital de Padre Hurtado, hasta donde su esposo, que es profesor, llegó en estado de extrema gravedad.

Según el relato de Roberto Mancilla, uno de los hijos del matrimonio, fueron seis balazos, de los cuales cuatro hirieron a su papá, pero uno de los proyectiles fue el que lo dejó al borde de la muerte. “Le perforó el tren superior, un riñón y el diafragma, entre otras partes”, dijo a Emol.

El pronóstico era el peor. Entonces, se resolvió derivarlo en helicóptero a una clínica del sector oriente, donde, luego de varias semanas de intensos tratamientos médicos, lograron sacarlo del riesgo vital.

“A mi papá lo operaron nueve veces, pero todo el esfuerzo valió, está dando fruto y estamos súper agradecidos. Ahora está conectándose, después de casi dos meses”, señaló.

Cumplida esta etapa, Adrián Mancilla Quitral fue enviado a otro centro asistencial, donde hoy continúa hospitalizado por los balazos a quemarropa que sufrió. “Está mejor, pero sigue grave” “Ha sido una lenta recuperación, pero estamos contentos. Él está mejor, pero sigue estando grave”, añadió, pues los primeros pronósticos eran que “iba a quedar vegetal, pero mi papá se encargó de darle la vuelta al destino”.

“Mi papá hoy está lúcido, no es el mismo de antes por razones obvias, pero está razonando”, dijo el hijo de la víctima. Los ladrones que protagonizaron este violento asalto huyeron y su paradero aún se desconoce.

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