Michael y Georgena Roberts vivían en el condado de Jersey, Illinois, y aparentaban ser una familia normal. Habían unido sus familias, y en total tenían seis hijos. Pero dentro de su hogar, todo era una pesadilla. Sobre todo para los menores, que vivían a diario un infierno insoportable. Mortal.

Y esa pesadilla se hizo manifiesta en el Hospital Comunitario de Jerseyville, cuando los médicos reportaron la muerte de uno de los pequeños, de seis años, cuya identidad fue mantenida en reserva hasta el momento por tratarse de un menor de edad. Las autoridades sanitarias se comunicaron con la Policía de Jersey para informar que el niño que acababa de morir pesaba tan solo 7 kilos.

Los investigadores se preguntaron cómo podía haber sido que se llegara a esa desesperante instancia en la cual un niño de esa edad pesaba tan poco. Fue por eso que comenzaron a indagar en la vida familiar y descubrieron que “como castigo“, los padres habían decidido restringir el alimento que daban al pequeño -quien finalmente murió- y a otro de sus hermanos, un año mayor.

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