El Gobierno acaba de anunciar que, durante las próximas elecciones del domingo 19 de noviembre, los servicios de Metro, Merval y Biotrén serán gratuitos. El costo de dicha gratuidad sería de $500 millones.

Respecto de este anuncio, surgen múltiples preguntas. Primero, es evidentemente discriminatorio que se le subsidie el traslado sólo a un grupo de ciudadanos de tres localidades y no al total de chilenos interesados en ir a votar.

Segundo, anuncios de este tipo, y pocos días antes de las elecciones, son absolutamente discrecionales y arbitrarios, y pueden generar desconfianza.

Tercero, tanto el Metro como el Merval y el Biotrén son empresas con directorios conformados por individuos que, por ley, responden con su patrimonio frente a pérdidas del activo de la empresa a la que representan. ¿Aprobaron ellos esta gratuidad durante el día de las elecciones, que significa una pérdida de ingresos de $500 millones para las empresas? De ser así, ¿están las actas respectivas, o simplemente fueron informados por algún ministro? ¿Responderán con su patrimonio por dicha merma? ¿Habrá un subsidio adicional para cubrirlo?

La participación electoral es fundamental para fortalecer la democracia, pero debe ser impulsada por mecanismos claros y transparentes, por todos conocidos, y no por decisiones improvisadas que discriminan a muchos. Es fundamental avanzar en legislar respecto de este tema para no dejarlo a la discrecionalidad de unos pocos.

Carta a El Mercurio de Louis de Grange, Doctor en Transporte, UDP

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