Clave 1: El Déjà vu de 2009

El 13 de diciembre de 2009, cuando se dio el último cómputo de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, Sebastián Piñera se fue a acostar triunfante. Había obtenido un 44,06% de los votos, sacándole una holgada ventaja a Jorge Arrate (6,21%), Marco Enríquez-Ominami (20,14%) y a Eduardo Frei (29,6%). A pesar de que los votos de todos los candidatos de centroizquierda sumaban un 55,95%, en la segunda vuelta del 17 de enero de 2010 Piñera logró imponerse al candidato DC por 51,61% versus 48,39%, transformándose en el primer Presidente de centroderecha en llegar al poder en casi medio siglo.

Con algunos cambios, ayer el escenario fue virtualmente parecido. El ex Presidente obtuvo un 36,64% de los votos y José Antonio Kast -que tras reconocer su derrota dijo que apoyaría “sin condiciones” a Piñera en segunda vuelta- un 7,92%, sumando ambos 44,56%, un poco más de lo alcanzado por el ex Mandatario en 2009. Así las cosas, Piñera consolidó su paso a la segunda vuelta con un bolsón de votos auspicioso.

La centroizquierda, en tanto, logró un porcentaje de sufragios muy similar a los conseguidos en 2009. Alejandro Guillier pasó al balotaje con un 22,69%, seguido muy de cerca por Beatriz Sánchez (20,28%). Más atrás se ubicaron Carolina Goic (5,88%), Marco Enríquez-Ominami (5,71%), Eduardo Artés (0,51%) y Alejandro Navarro (0,36%). Todos ellos sumaron 55,43%, prácticamente lo mismo que el trío de Frei con Marco Enríquez-Ominami (ME-O) y Arrate hace ocho años.

Hilando más fino, hay otros cruces interesantes que permiten reflejar esta suerte de déjà vu electoral: 1) La suma de la votación de Alejandro Guillier y Carolina Goic (28,57%) se acerca muchísimo a la obtenida por Frei en 2009, cuando era el candidato único de la entonces Concertación. 2) Sánchez, con su 20,28%, fue la ME-O 1.0 de esta elección. No sólo porque su votación superó las expectativas de todos, sino que por otros tres factores: ocupó el tercer lugar, logró el mismo porcentaje que el líder del PRO en su primera aventura presidencial y, al igual como lo hiciera él, dejó en suspenso su apoyo explícito al candidato que ganó en la centroizquierda. 3) En 2009 la única fuerza “extra coalición” logró un 6,2% a través de Arrate. Ayer, en tanto, los “extra coalición” representados en ME-O, Artés y Navarro sumaron 6,58%.

Clave 2: Buenas y malas noticias para Piñera y Guillier en segunda vuelta

Si bien el ex Presidente Sebastián Piñera y el senador Alejandro Guillier estarán en la papeleta de la segunda vuelta el próximo 17 de diciembre, la carrera que deberán enfrentar a partir de este lunes estará supeditada a lo que pase con los otros candidatos de sus sectores.

Para ambos hay buenas y malas noticias. Piñera sacó un 36% de la votación, pero debe conquistar al 7,9% que estuvo con José Antonio Kast en la primera vuelta. Pese a que en el piñerismo saben que el total de esa votación no es cien por ciento traspasable, una buena señal fue que el candidato independiente lo visitó ayer en su comando del hotel Crown Plaza, donde el ex Mandatario esperó los resultados. Pero además, el candidato de Chile Vamos cuenta dentro de su sector con candidatos electos con amplias mayorías, como los senadores electos Francisco Chahuán y Felipe Kast en Valparaíso y La Araucanía, respectivamente, y el diputado electo Francisco Undurraga en Las Condes, que podrían jugar un rol importante y protagónico dentro del comando para la segunda vuelta. Ahora, el desafío será convocar a “nuevos” votantes para el balotaje.

En el caso del senador Guillier quedó un sabor ambivalente tras los resultados. Primero, el hasta ayer esquivo apoyo del ex Presidente Ricardo Lagos no se demoró en llegar, pero además entre sus adherentes y colaboradores hay un clima de triunfalismo dado que la suma de su apoyo con el obtenido por Beatriz Sánchez superarían al candidato de Chile Vamos. Sin embargo, él sabe que ese porcentaje aún no le pertenece y que no será fácil seducir.

Un ejemplo de ello es que Beatriz Sánchez no entregó un apoyo explícito al periodista, y además, uno de sus colaboradores cercanos, Nicolás Grau, aclaró en T13 Radio que “sea cual sea el caso, no vamos a ser parte del próximo gobierno”. Lo mismo ocurrió con la abanderada de la DC, Carolina Goic, quien no se refirió a futuros respaldos en su discurso.

Pero además, si el candidato tiene que pensar en un rearme de su comando para enfrentar esta nueva elección, lo tentador es mirar a los rostros triunfadores de la centroizquierda en las parlamentarias. Pero varios de ellos no son parte de los partidos que lo apoyan. Un ejemplo es Yasna Provoste de la Democracia Cristiana, quien llegará al Senado. Lo mismo ocurre con los diputados Giorgio Jackson y Vlado Mirosevic del Frente Amplio, que fueron reelectos con amplias mayorías.

Además hay que considerar que a la hora de buscar apoyos para el balotaje no siempre se obtienen buenos resultados. Un ejemplo de ello es que en la segunda vuelta de 2013 fueron a votar un millón de personas menos que en la primera vuelta, o sea, de los 6.699.011 personas que participaron en la primera instancia, sólo 5.697.524 lo hicieron en la segunda.

Clave 3: El alivio de Bachelet al ver que el 55,5% de los chilenos apoyó a candidatos de centro izquierda

Según la última encuesta CEP, el respaldo de la ciudadanía a la Presidenta Michelle Bachelet alcanzaba en octubre pasado un 23% y durante gran parte de su segundo gobierno la aprobación a su gestión ha girado en torno a esas cifras. Sin embargo anoche, al analizar los resultados de las elecciones, la Mandataria interpretó que el 55,5% de los chilenos que votaron en conjunto por los seis candidatos de la centro izquierda, de alguna manera estaban votando por la continuidad de sus reformas estructurales. A su juicio el mensaje es que lo que desean es perseverar por la misma senda que ella delineó.

Así lo dio a entender claramente en el discurso que dio justo cuando comenzaban los noticiarios centrales de los canales de televisión. Con todos sus ministros a sus espaldas, Bachelet señaló que la tarea que su administración emprendió requiere de “más de un gobierno para completar y profundizar los cambios”.

Pese a que, salvo Marco Enríquez-Ominami, ninguno de los otros cinco candidatos defendió el “legado” Bachelet durante la campaña de la primera vuelta presidencial, la Presidenta envió un mensaje de unidad a todos los que votaron por ellos: “Quiero hablarle a esa mayoría de chilenas y chilenos, que hoy han dicho que quieren que el país avance y consolide las transformaciones que harán posible una vida mejor y más justa para todos”.

De alguna manera, Bachelet entendió que esta elección presidencial también iba a significar un triunfo o una derrota a su gestión. Que sería una suerte de plebiscito. Y pese a que durante la campaña los candidatos se distanciaron del gobierno, la suma de todos sus votos fueron tomados por la Presidenta como propios y como un capital valioso de replicar de cara a la segunda vuelta del próximo 17 de diciembre.

Clave 4: La metamorfosis del Congreso

Uno de los aspectos novedosos que tendrá el nuevo Congreso, elegido por primera vez con este sistema proporcional corregido, es la aparición de la bancada del Frente Amplio, que tendrá 20 de los 155 diputados (13%). De dicho conglomerado, el partido Revolución Democrática, de Giorgio Jackson, pasó de un parlamentario a tener 11. En el Senado también tendrán a un nuevo representante.

En la vereda contraria, Chile Vamos aumentó su representatividad en la Cámara de Diputados, ya que pasó del 36% actual al 46% a partir de marzo de 2018. La gran sorpresa fue RN, que se convirtió en el partido con más diputados del país, gracias a sus 37 electos, cifra muy superior a los 13 obtenidos en 2013.

Evopoli también es uno de los principales triunfadores, ya que eligió a dos senadores, Felipe Kast y Carmen Gloria Aravena -arrastrada por el ex ministro-, y cinco diputados.

Los partidos que perdieron en forma importante en la Cámara de Diputados fueron la DC, que pasó de 21 a 12, y el PPD, de 15 a ocho. Los comunistas, en cambio, aumentaron de seis a nueve sus diputados.

Otro aspecto relevante es el recambio de rostros que se producirá, ya que saldrán históricos parlamentarios, como los senadores Ignacio Walker y Andrés Zaldívar, de la DC; Fulvio Rossi, ex PS; los diputados Marco Antonio Núñez, Rojo Edwards, Gustavo Hasbún, Aldo Cornejo, Osvaldo Andrade, Jorge Tarud, Gonzalo Navarrete, Claudia Nogueira, Osvaldo Urrutia, Guillermo Ceroni y Marisol Turres, entre otros.

Sin embargo, las puertas del Congreso se abrieron para una gran cantidad de candidatos sin mayor trayectoria política, pero sí de amplio conocimiento ciudadano, como las figuras de televisión Pamela Jiles, Maite Orsini y Florcita Motuda. Además de los ex deportistas Sebastián Keitel y Erika Olivera.

Por lo que, a diferencia del actual Congreso, el que asuma en marzo estará más atomizado en la centro-izquierda, dando paso a un nuevo escenario político que reemplazará el tradicional bloque binominal, representado por la Concertación y la centro-derecha durante dos décadas.

La ley de cuotas implementada en este gobierno es otro de los cambios más potentes de este nuevo Parlamento, ya que las mujeres tendrán su representación más alta, con el 26%, cifra muy superior al 15% actual.

Clave 5: Las encuestas no pasaron el test

¿Qué tienen en común el triunfo de Donald Trump, el Brexit y el plebiscito de las FARC en Colombia con las elecciones de ayer? Que las encuestas se equivocaron en forma importante y entregaron resultados diferentes a lo que ocurrió.

Si se revisan las encuestas que se hicieron desde julio pasado y hasta el 3 de noviembre, cuando comenzó la prohibición de difundirlas, Cadem, CEP y Cerc-Mori, las estimaciones de voto probable para Sebastián Piñera oscilaba entre el 40% y 44%, y para Beatriz Sánchez entre 17,8% y 9,4%, ambas muy alejadas del 36% y 20% obtenidos ayer, respectivamente.

Este mes, por ejemplo, Cadem le otorgó 42% a Piñera, 20% a Guillier, 13% a Sánchez, 6% a José Antonio Kast y a Marco Enríquez Ominami, y 5% a Carolina Goic.

La CEP de octubre le otorgó 43% a Piñera, 21,4% a Guillier, apenas 9,4% a Sánchez y 3,7% a Kast, por lo que no pudo divisar a los candidatos revelación de las elecciones, en sus respectivos espacios políticos.

Ello dio pie a que Sánchez emplazara anoche al CEP, al afirmar: “Quiero mandar un mensaje bien ‘clarito’ a todas las encuestas que dijeron que íbamos a estar abajo: ¿Dónde está ese oráculo del CEP borrándonos del mapa? ¿Dónde está la Cadem que decía que podíamos llegar cuartos o quintos? Si esas encuestas hubieran dicho la vedad, a lo mejor sí estaríamos en segunda vuelta”.

La polémica llevó a Roberto Izikson, gerente de asuntos públicos de Cadem, a escribir en su Twitter que “entiendo críticas a las encuestas, hay que seguir trabajando para hacer aún más precisas las estimaciones, pero encuestas cumplieron: 1. Hay segunda vuelta 2. Segunda vuelta es entre SP y AG 3. BS sería tercera 4. El cuarto podía ser cualquiera”.

También destacó “otro punto importante, el modelo de votante probable funciona. Estimamos 48% según INE, 6,6 millones. Servel informa 6,6M. Las diferencias en SP y BS no tendrían que ver con la participación”.

Incluso, Izikson publicó anoche en Twitter una encuesta que realizó Cadem, pero que no pudo difundir por la prohibición legal, que le daba 37% a Piñera, 20% a Sánchez y 8% a Kast.

Clave 6: El sistema electoral no logró espantar el fantasma de la “injusticia”

Una de las promesas con las que se promocionó el fin del binominal, fue terminar con la “injusticia” de que salieran electos candidatos que sacaban menos votos que otros que quedaban fuera. Esto, porque el sistema de listas permitía a las más altas mayorías “arrastrar” a sus compañeros, aun cuando estos hubiesen obtenido muy pocos votos. De ahí que después de cada elección aparecían las “víctimas del binominal” reclamando y los beneficiados se mantenían en silencio.

El caso es que debutando este nuevo sistema electoral (D’Hont), que algunos entienden, pero pocos pueden explicar, ya tenemos nuevas “víctimas” y nuevos “arrastrados”. Quizás más casos de los que les gustaría al Servel tener que explicar.

Candidatos independientes con buenas votaciones que no han sido electos son Fulvio Rossi en el norte y José Manuel Edwards en el sur. En cambio, candidatos con menos del 2% de los votos arrastrados por las altísimas votaciones de sus compañeros fueron Kenneth Pugh (arrastrado por Francisco Chahuán), Felipe Kast a Carmen Gloria Aravena, Gonzalo Fuenzalida y Catalina del Real a Karin Luck. Todos ellos dejando caídos en el camino: Andrea Molina, José García y Pablo Terrazas, entre otros. Otro ejemplo es Andrés Velasco, que quedó fuera del Senado por El Maule obteniendo 10,49%, mientras en esa circunscripción salieron electos Álvaro Elizalde y Ximena Rincón con menos votación. Y el más emblemático ocurrió en el distrito 10, donde Giorgio Jackson arrastró a dos candidatos de RD con menos de 2%.

Habrá que revisar con calma, y en detalle, si este nuevo sistema electoral produce más o menos distorsiones que las que se prometía acabar con el fin del binominal.

Clave 7: El hundimiento de la Democracia Cristiana

El 5,9% que obtuvo Carolina Goic es realmente inédito. Nunca antes en toda la historia de la Democracia Cristiana, un candidato presidencial de sus filas había obtenido tan bajo porcentaje en unas elecciones.

La decisión de no participar en unas primarias de la Nueva Mayoría le costó muy caro a la falange, sobre todo porque Alejandro Guillier sumó un millón de votos más que la senadora por Magallanes. Y no sólo eso, al final Goic resultó quinta en la competencia, con sólo 11 mil votos más que ME-O, que quedó en la sexta ubicación entre los ocho candidatos.

Los números de esta histórica elección presidencial de la DC, recordarán que el partido que lideró a la Concertación durante sus dos primeros gobiernos, ayer fue superado por un candidato independiente como José Antonio Kast, y por una agrupación política que apenas tiene un año de vida, como el Frente Amplio.

Pero la derrota apabullante de la DC no sólo estuvo en la figura de Carolina Goic. El escaso apoyo de la ciudadanía al partido en la elección presidencial se complementa con la mala votación que obtuvo en senadores y diputados. De ser el partido más grande en el Congreso, la Democracia Cristiana ahora pasó a ser uno de segundo orden: de 21 diputados elegidos en 2013, ahora quedaron en 12. En número de votos, de 966 mil personas que en la última elección habían sufragado por los candidatos DC, ahora esa cifra disminuyó a 520 mil.

En elección de senadores, dos históricos del partido, como Ignacio Walker y Andrés Zaldívar, perdieron sus respectivos escaños, en Valparaíso y El Maule. Eso sí hay que considerar como un triunfo para el partido, en medio de las malas noticias, la elección de Yasna Provoste tras alcanzar la primera mayoría en Atacama (34,3%)

El triunfo Provoste en el norte y la elección de Ximena Rincón en El Maule provocan un alivio en el partido en medio de la tempestad. Sin embargo, ambas futuras senadoras representan la disidencia a la presidencia que debería retomar hoy mismo Carolina Goic en el Consejo General programado para esta tarde. ¿Quién tomará el mando de la DC en la segunda vuelta presidencial?, ¿cuándo y cómo será un eventual apoyo a Guillier en el balotaje?, ¿qué rol cumplirá el sector de los llamados “progresistas con progreso” que lidera Mariana Aylwin? Son preguntas que comenzarán a dilucidarse a partir de esta tarde.

Clave 8: La desaparición del centro político

Tanto la senadora Lily Pérez como el ex ministro Andrés Velasco, representantes más emblemáticos del centro político, se quedaron fuera del Congreso tras las elecciones. La presidenta de Amplitud, quien postulaba a la Cámara Alta en la región de Valparaíso, sacó sólo un 5,4% de los votos, y Velasco, líder de Ciudadanos, quien se medía en el Maule, consiguió un 10,5%.

En el caso de Amplitud, pese a que consiguiera mantenerse en el Congreso, ya no contaría con su principal figura, por lo que proyectarse dentro de la discusión política sería muy difícil. Lo mismo ocurre con la colectividad de Velasco que al no contar con el número de parlamentarios electos, el partido podría nuevamente -el Servel disolvió el partido tras impugnar las fichas durante el proceso de refichaje-, estar en riesgo de desaparecer del sistema político dejando sin representación a las fuerzas de centro.

El que también quedó fuera de la Cámara de Diputados fue el ex presidente de Iguales, Luis Larraín, ya que si bien iba en cupo de Evópoli era cercano a Ciudadanos.

Original de El Líbero

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