La preocupación va in crescendo y el operativo de búsqueda delsubmarino ARA San Juan ingresa ya en una “etapa crítica”, tal como lo definió la Armada. Lo confirmó anoche el vocero de la fuerza, el capitán Enrique Balbi, próximo a cumplirse una semana del último contacto de radio y en medio de un creciente pesimismo sobre el operativo de rastrillaje en aguas del Atlántico Sur.

“Estamos en el sexto día y cada vez entramos en una etapa más crítica”, dijo ayer Balbi, al reconocer las dificultades para que el submarino pueda renovar su oxígeno si estuviera -como se cree- en inmersión.

Anoche a última hora circuló una versión, que incluso llegó al Gobierno, de que un objeto había sido hallado a 300 kilómetros de la costa a la altura de Puerto Madryn, y a 70 metros de profundidad. Sin embargo, ni las fuentes de la Casa Rosada ni de la Armada confirmaron si se trataba del submarino perdido.

Los rostros de muchos marinos, algunos con lágrimas cuando dejaban la unidad militar marplatense, delataban el difícil extremo que empieza a transitar esta historia.

El propio Mauricio Macri se reunió ayer en el edificio Libertad, sede de la Armada, con el ministro de Defensa, Oscar Aguad, y los jefes de las Fuerzas Armadas, a quienes les pidió explicaciones. “Dijo que usemos todos los medios posibles para localizar al submarino San Juan”, insistió Balbi.

La Armada descartó ayer algunos indicios que se presumían alentadores, como el hallazgo de una balsa salvavidas y dos estelas de bengalas blancas advertidas por un avión estadounidense. Se pudo confirmar que la primera no correspondía con equipamiento del submarino buscado -tampoco se notificó de otro naufragio en zona- y las señales lumínicas no pudieron ser relacionadas con esta embarcación ni con otras que pudieran estar operando en inmediaciones. Por la noche surgió la versión de que un avión estadounidense detectó una masa de calor en profundidad, pero al cierre no había precisiones.

El capitán de navío Gabriel Galeazzi dijo que “se vuelve más crítico cada día que pasa y [la falta de oxígeno] es una preocupación y una de las hipótesis que se manejan pensando en el peor escenario”.

El buque noruego Skandi Patagonia, al llegar al puerto de Comodoro Rivadavia
El buque noruego Skandi Patagonia, al llegar al puerto de Comodoro Rivadavia. Foto: AP

A pesar de todo, María Morales, madre del tripulante Luis García, daba ayer otra muestra de entereza y esperanza. “Miro el mar y digo que ya viene, que mi hijo está en camino”, dijo. “Aquí estamos todos juntos, unidos, dándonos fuerzas unos a otros, esperando”, aseguró a LA NACION Luisa Rodríguez, que vino desde San Juan con la fe y certeza de que pronto se reencontrará con su hijo, el suboficial Ricardo Gabriel Alfaro Rodríguez, que entre sus funciones a bordo tiene asignada la cocina.

Las mejoría de las condiciones climáticas fue la novedad más optimista de las últimas horas. Además, se sumó a las operaciones el más moderno equipo de búsqueda y rescate subacuático, que llegó desde Estados Unidos y ayer partió -repartido en dos buques por su volumen y dimensiones- a la zona de operaciones. Entre esta noche y mañana estará en el foco del rastrillaje. El capitán Galeazzi destacó que ayer disminuyeron los vientos en la amplia zona de patrullaje y calmó el oleaje, que pasó de picos de seis metros a casi la mitad.

Contenidos por un equipo multidisciplinario y sacerdotes, los familiares sobrellevan la espera en la Base Naval de Mar del Plata. Al apoyo se suman otros marinos, en actividad y retirados. Varios de ellos, también submarinistas que aportan conocimientos y voces de confianza para entender los pasos que está dando el operativo y resaltar el profesionalismo de esos 44 tripulantes que zarparon hace más de diez días desde Ushuaia.

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