El pasado domingo 27 de agosto, Óscar Vargas Antipani se fugó de la cárcel de Chile Chico, región de Aysén, junto a otros tres reos. Hasta entonces había estado desaparecido.

Sin embargo, se volvió a saber de él este lunes. Según consigna Las Últimas Noticias, Vargas se puso a hacer dedo en la Carretera Austral, pero nunca se imaginó quién aceptaría movilizarlo en su vehículo: un sargento segundo de civil.

El medio citado relata que el uniformado, Rubén Castillo, lo identificó de inmediato, pese a que estaba más delgado y que tenía bigotes. De esta forma, el sargento, que trabaja en el Retén de Puerto Guadal, aceptó llevar al reo hasta donde él lo solicitó, al sector de Puerto Río Tranquilo, puesto que también se dirigía hacia allá. El recorrido consta de 62 kilómetros por las orillas del lago General Carrera.

El comandante Jorge Duhart explicó que “en el curso de este trayecto, que dura una hora y veinte minutos aproximadamente, conversaron. El suboficial, manteniendo la calma, llegó a Río Tranquilo, donde se encontró con un vehículo policial. Lo llamó. Allí se le efectuó un control de identidad a esta persona y efectivamente mantenía una orden de detención pendiente por amenazas y por la fuga”.

Duhart destacó la memoria y sangre fría del Sargento Castillo para reconocer al prófugo y detenerlo con una amena conversación. “Más meritorio porque esta persona había cambiado en parte su fisonomía”.

Al reo le faltan cumplir siete años y seis meses para cumplir su condena por homicidio. Es el último prófugo capturado de los que se escaparon en agosto.

Al subprefecto Duhart le causa curiosidad el hecho de que el detenido no haya dejado la región en 85 días, puesto que el lugar en donde se subió al vehículo del sargento segundo está sólo a tres horas desde la cárcel de Chile Chico.

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