El próximo Congreso, gracias al nuevo sistema electoral, tendrá muchas caras nuevas, pero también exhibirá una nueva correlación de fuerzas, superando la bipolaridad y estableciendo el tercer sector del Frente Amplio. Pero ello traerá como consecuencia que el próximo gobierno, sea de Sebastián Piñera o de Alejandro Guillier, no tendrá una mayoría parlamentaria y deberá negociar con los otros bloques para impulsar casi cualquier proyecto.

Por ejemplo, si Guillier resulta electo, considerando a la Nueva Mayoría, la DC, los independientes y al Frente Amplio, en el Senado contará con 24 votos de 43, lo que le alcanza para aprobar leyes simples, que exigen 23 votos. Pero no para aprobar leyes orgánicas constitucionales o reformas constitucionales, que necesitan 25, 26 y 29 votos. Y en la Cámara, en el mejor de los casos contaría con 83 diputados, lo que de nuevo sólo le alcanzaría para una ley simple que requiere 79 votos. Para leyes orgánicas o reformas constitucionales, necesita 89, 93 y 103 votos.

 En el caso de Piñera, el escenario es peor. Chile Vamos suma 19 votos en el Senado y 72 en la Cámara, lo que no alcanza ni siquiera para aprobar una ley simple. De ser Presidente, tendrá que buscar apoyo para aprobar cualquier proyecto que envíe al Parlamento.

El director del sitio electoral Tresquintos, Kenneth Bunker, afirma que si Piñera vuelve a La Moneda, “su gobierno sería de gestión, no de reformas, sino que de mejorar las cosas que hay. Tendría que trabajar sobre lo que hizo este gobierno y por eso tiene sentido el acuerdo al que llegó con Ossandón”.

Por ello, cree que el próximo gobierno será “de transición” hacia un nuevo escenario de tres grandes sectores políticos que se quedarán mejor equiparados en 2021. “No será fácil hacer reformas, la reforma constitucional es casi imposible. Si sale Piñera, una alternativa es que haga algo que no hizo en su gobierno pasado, que es anticiparse a la discusión de la nueva Constitución y tomar el control con las fuerzas progresistas de centro para llegar a un consenso de una nueva Constitución vía institucional”.

Ante este escenario, el diputado Leonardo Soto (PS) anticipa que los independientes tendrán más peso político, pues serán las “bisagras” entre las coaliciones, y advierte que el escenario obligará a la oposición a ceder, pues “no me imagino un bloqueo permanente al gobierno”.

La diputada Paulina Núñez (RN) concuerda en que “se puede llegar a acuerdo con los independientes que vienen llegando”, y que algunas materias serán más fáciles, como “descentralización, migración y presupuestos de salud, incluso en matrimonio igualitario”. Y la diputada electa Natalia Castillo (RD) plantea que “en la medida de que las propuestas de gobierno avancen en las materias que nos interesa proponer, vamos a actuar en consecuencia con ello”.

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