Quién lo hubiera dicho, el Frente Amplio -sus votos para ser preciso- se convirtió en la única ruta para que la Nueva Mayoría se pueda mantener en el gobierno. Claro, porque Beatriz Sánchez prácticamente empató con el senador Guillier y, de hecho, lo derrotó en la Región Metropolitana; de manera que el comportamiento de ese 20 por ciento es crucial y si el abanderado oficialista no es capaz de convocar a todos ellos no tendrá opción alguna en diciembre.

El problema es que los líderes que le han dado identidad a esta nueva ala de la izquierda han configurado un tipo de propuesta con dos características esenciales: un alto contenido ideológico y un estilo transgresor, que los hace ser una suerte de guerrilleros posmodernos, intelectuales de puño en alto, pero cool.

Su proyecto político es radical, nada de capitalismo con rostro humano, ellos quieren una sociedad diferente: fuera las AFP ahora ya, derechos sociales incompatibles con la inversión privada y con la “lógica del mercado”, además de cambios profundos con aspectos básicos de nuestra cultura, el tipo de ciudad, los incentivos, y una larga lista de cambios que nos conducirían a un destino que, hasta ahora, no conoce nadie.

El senador de la Nueva Mayoría, obligado a buscar sus votos, hace esfuerzos por ajustar su programa, también él habla de No + AFP, pero de una manera equívoca, no se entiende bien si lo que propone es una alternativa paralela, un fondo solidario que coexista con la capitalización individual, una AFP estatal, o terminar derechamente con el sistema en un plazo de varios años, con todas las incertidumbres que ello conlleva. Enredado.

Si hablamos de Isapres le ocurre otro tanto, mientras los jóvenes frente amplistas son claros, como es todo aquel que tiene un pensamiento radical, el abanderado de la izquierda habla de seguros de “segundo piso”. Así es con todos los temas y por una razón muy obvia: el senador necesita convocar prácticamente todos los votos que están a su derecha en el pacto de gobierno y todos los que están a la izquierda de la Nueva Mayoría. Pero eso es imposible para cumplir con el estándar de pureza que le exigen los jóvenes revolucionarios. No llega, se queda inevitablemente corto.

Pero también está la otra característica, ese estilo “ondero”, que es intelectualmente destacado y socialmente “piola”. Allí donde están sus dirigentes se hacen notar, tienen ideas y carisma, por eso sintonizan con los jóvenes, especialmente los universitarios. Beatriz Sánchez le ganó a Guillier en todas las comunas ABC1 de Santiago, eso es fundamentalmente expresión de este estilo.

El senador Guillier no tiene el programa que le exige el Frente Amplio, ni menos el estilo cool de sus referentes. Sus intentos por hablarle a sus electores, con sus confusiones conceptuales y su estética gris, en el fondo parecen decir “perdone lo poco”.

/columna de Gonzalo Cordero para el diario La Tercera

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