Hace algunos meses, en una columna del prestigioso diario The Economist, se comparaba al Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con distintas figuras de Latinoamérica entre las que se incluía al entonces incipiente candidato chileno, Alejandro Guillier. Se mencionaba en ese artículo, entre otros, a Chávez, Fujimori, Correa y Cristina Kirchner, responsables de haber destruido económicamente a sus respectivos países con ofertones imposibles de cumplir. Y se anticipaba que “el candidato Guillier” parecía ir por el mismo camino en Chile. Premonitorio. Porque hoy, ad  portas de la segunda vuelta, nos encontramos con el mismo “candidato Guillier” ofreciendo eliminar el CAE, con un costo superior a US$ 8.100MM, dinero que el fisco no tiene y por lo tanto lo suyo es impracticable. Pero no es lo único que ha prometido Guillier, en su afán de captar desesperadamente los votos del Frente Amplio. Por ejemplo, declarar pomposamente que el sistema de AFP es un fracaso y ofrecer terminar con el sistema, cuando todos los expertos transversalmente han señalado que eso es imposible de hacer. Aún más populista es ofrecer plebiscitos para consultar al pueblo, cuando el Congreso no satisfaga a los vociferantes de la calle y difundir mensajes falsos, como que un gobierno de Piñera terminaría con todos los derechos sociales que hoy existen; que haría un razia entre los empleados públicos; que se eliminará la gratuidad universitaria; que con Piñera crecen las ISAPRES y las AFP, pero no el país. Ofrecer educación gratuita y de calidad ya; salud gratuita y de calidad ya; pensiones mayores sin más ahorro ya, crecimiento económico fácil basado en el Estado, ya. Si fuera tan sencillo, ¿porque Bachelet – en sus dos períodos de gobierno- no lo hizo? La Presidenta, con distintos matices prometió lo mismo y no estuvo ni cerca de cumplirlo. Y con el propio Guillier como senador de la Nueva Mayoría, anticipando para Antofagasta mejoras y beneficios que hoy no se ven por ninguna parte. Por lo mismo, especialmente los más jóvenes, no pueden dejarse engañar tan fácilmente: les están vendiendo populismo barato. Y las consecuencias lo van a pagar muy caro. Los que tienen la decisión en sus manos son precisamente ustedes, los dueños del futuro. Un futuro en el que pueden elegir la frustración de comprobar como tontamente se dejaron embaucar por los mensajes populistas o vivir la realidad en una sociedad que seguramente nunca los va a satisfacer del todo, pero en la que al menos van a encontrar trabajo.

/Columna de Waldo Mora Longa publicada en la página editorial del Mercurio de Antofagasta

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