Hace dos semanas se expresaron los chilenos con su voto y hemos aprendido mucho de su mensaje del 19/N. Sin duda que fue un remezón para el ambiente de triunfalismo que habían generado las encuestas y pienso que es para mejor: siempre creí que habría una segunda vuelta muy estrecha, voto a voto.

Este balotaje nos da la oportunidad de mostrar al país, con mayor fuerza, el espíritu que inspira la opción que lidera Sebastián Piñera: unidad, humildad, respeto e incorporar a muchos. Los chilenos quieren cambios, pero no cualquiera, quieren un cambio positivo, que escuchen sus prioridades, que las cosas se hagan bien y en la dirección correcta. Y nos sentimos más preparados para representar ese cambio positivo en un nuevo gobierno.

Logramos afianzar nuestra unidad y equipos, con los significativos gestos de José Antonio Kast, Felipe Kast y Manuel José Ossandón. Los tres están dejando los pies en la calle por la campaña, igual que todos nuestros parlamentarios electos, especialmente nuestros voceros más jóvenes, que dan cuenta del cambio generacional que el país busca. Ampliamos nuestras fronteras con exdirigentes del Partido Ciudadanos, con apoyos significativos de destacadas exfiguras del gobierno de Lagos y muchos otros que prefieren manifestar su apoyo solo en privado. Y nos desplegamos inmediatamente en cada rincón del país, sin perder un minuto. También hemos fortalecido el eje social y político de nuestro proyecto, incorporando buenas ideas de otros, como avanzar en gratuidad donde están la mayoría de los estudiantes más vulnerables, como es la Educación Técnico Profesional.

¿Al frente qué vemos? Puras vaguedades, dudas y conflictos. Un Alejandro Guillier confundido y vacilante, que no logra salir de su zapato chino, que cada vez lo aleja más del centro político, en su frustrado afán de conseguir el apoyo del Frente Amplio. La Nueva Mayoría y el gobierno -que no ha trepidado en un intervencionismo electoral desatado- cometieron un grave error político: cayeron en la tentación de sumar los votos de otros candidatos, como si fueran automáticamente propios. En política eso nunca es así. Si lo fuera, el Presidente Piñera no habría ganado el 2009. Recordemos que Frei, MEO y Arrate sumaban 56% en primera vuelta. Y se les ha ido descomponiendo el naipe, pues el Frente Amplio mostró que no está dispuesto a ningún acuerdo o compromiso

Mientras ellos siguen en la negociación, nosotros seguiremos en la calle y construyendo unidad, diálogo y entendimiento. Estoy seguro de que los chilenos se dan más cuenta que nunca que no da lo mismo quién gobierne y que es mucho lo que nos jugamos para el futuro el próximo 17 de diciembre. Por eso, estoy convencido, sin triunfalismos tontos, de que ganaremos esta elección. Ahora Vamos pa´delante con todo, con propuestas y recorriendo Chile.

/Columna de Andrés Chadwick para La Tercera

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