Carta enviada a El Mercurio por Cristián Labbé…y que no fue publicada

Hemos errado el camino. Mientras no fortalezcamos las virtudes personales, la ética y el respeto, no vamos a erradicar el odio, la intolerancia y la dislocación política, económica, social y valórica.

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Señor director
La rutina del humorista Juan Pablo López en la primera jornada del festival de viña, que según los medios arrasó en sintonía, es una muestra palmaria de cómo se han socavado las bases morales de nuestra sociedad. La forma como se humilló y denostó al “soldado chileno” y las risas que causo este “humor” rupturista en el público, especialmente el de primera fila -supuestamente más pudoroso- confirman el daño profundo que en el último tiempo se le ha causado a nuestros valores nacionales, con el peligro que eso conlleva.
Me pregunto si esas actitudes no son parte de las razones por las que ya nadie respeta a nadie, en la casa, en la escuela, en la calle, en el trabajo, en la locomoción colectiva.
Hemos errado el camino. Mientras no fortalezcamos las virtudes personales, la ética y el respeto, no vamos a erradicar el odio, la intolerancia y la dislocación política, económica, social y valórica.
Al ver este espectáculo me acordé de Ortega y Gasset y su “España invertebrada”, obra que anota los efectos de la crisis social y política por entonces vivida en España. Hace más de 90 años el filósofo advertía que al avance de un proceso de descomposición, desarticulación y demolición valórica conducía indefectiblemente a una progresiva disgregación, desde la periferia al corazón del orden nacional, comienzo de una desintegración institucional que termina en una… “sociedad invertebrada”, en la que el Estado carece de la autoridad para hacer frente a las fuerzas de la descomposición.
Si con ayuda de esta clase de humor vamos hacia un “Chile invertebrado”, en ningún caso es para la risa.
Cristian Labbé Galilea…
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