La noche del miércoles, José Antonio Kast perdió un vuelo desde La Serena -donde se encontraba realizando campaña por Sebastián Piñera- a Santiago. El ex candidato presidencial independiente optó por viajar por tierra, y a primera hora del jueves ya estaba junto a un grupo de militares en retiro, para acercar posiciones entre ese grupo de personas y el abanderado de Chile Vamos. Al mediodía hizo algo similar con representantes del mundo evangélico y por la tarde ya estaba en ruta nuevamente, esta vez rumbo a San Fernando.

Pese a las históricas diferencias que ha mantenido con Piñera, el ex diputado UDI asegura que hoy no tiene otro objetivo en mente que en ayudar a que el ex mandatario sea elegido. “Tras haber ido a reconocer el legítimo triunfo de él en la primera vuelta, lo que estoy haciendo ahora es cumplir con lo que dice esa foto, cosa que, generalmente, los que pierden no lo hacen. Yo tomé una actitud distinta, que es salir al día siguiente a recorrer Chile, a pedirles a esas más de 500 mil personas que votaron por mí, que sigan confiando en mí y que ahora voten por responsabilidad con lo que viene hacia adelante. Porque en un día nos jugamos cuatro años, Chile está primero y el riesgo de que este gobierno de ideología de izquierda, encabezado por Michelle Bachelet, tenga un continuismo y una profundización de los planteamientos que ha hecho en Alejandro Guillier para mí es muy grave”, sentencia Kast.

¿Cómo evalúa el episodio en el que Piñera denunció votos marcados en la elección? Usted dijo que hubo fraude en la primera vuelta.

No vale la pena entrar en esa discusión. Yo creo que si hay un voto marcado eso es fraude, pero no quiere decir que se deslegitime la elección entera. Hay que cerrar el capítulo, pero eso no significa que yo no siga consiguiendo apoderados para evitar que cualquier persona se tiente a marcar un voto. El gobierno no solucionó el problema y utilizó una frase de Sebastián Piñera para levantar un tema que no es tema.

En la Nueva Mayoría se dijo que este era un intento para que en un escenario de derrota, la derecha deslegitime una elección.

Aquí los que pueden perder son los dos lados, y esta elección se puede definir por 100 mil votos y eso es como dos votos por mesa. Entonces, más que estar haciendo escándalo Alejandro Guillier, que se preocupe de que haya transparencia y que él también denuncie los hechos que él conoce, donde alguien marcó un voto. Hay gente que recibió votos marcados y eso no quedó en acta.

¿Por qué, a diferencia de Manuel José Ossandón, usted no pidió ninguna condición ni planteó siquiera requisitos programáticos?

Porque si quiero plantear algo en un debate tengo que tener a alguien enfrente en la mesa para poder discutir con él. Con Alejandro Guillier no hay ninguna posibilidad de conversar nada, ni menos en este estilo de ultraizquierda que está asumiendo ahora, donde repite las palabras textuales de Nicolás Maduro de que le va a meter la mano al bolsillo de las personas que tienen recursos. Frente a una situación como esa, ¿qué es lo más relevante? Que a Chile le vaya bien. En el programa de Sebastián Piñera y el mío hay algunos temas con muchas coincidencias: ambos creemos en la libertad, ambos creemos en que la familia es el núcleo donde se educan primero los hijos. Aquí está en riesgo, por ejemplo, la educación de nuestros hijos en un proyecto educativo único discriminador que instala el gobierno y donde se aplica la ideología de género desde el preescolar hacia arriba. En el tema de la libertad religiosa, Guillier va a poder seguir en la línea de este gobierno, que era cambiar la ley de culto, seguir adelante con la ley mordaza que atenta contra la libre manifestación de la fe. Entonces, hay muchos temas en los que sí hay coincidencia y que yo puedo debatirlos con Sebastián Piñera y sus equipos si es que gana, para hacerlos realidad, pero si no gana, ¿con quién los debato?

Y si llega a ganar, ¿qué planteamientos hará a Sebastián Piñera?

Yo tengo un programa de gobierno, mi señora le entregó el programa de familia y yo ahora le estoy entregando las cincuenta propuestas que hice para el mundo evangélico. Mis planteamientos están súper claros y yo los voy a seguir defendiendo y los voy a defender ahora en mi calidad de independiente, de ex candidato, no parlamentario, pero con apoyo dentro del Parlamento de personas que creen lo mismo que estoy planteando yo.

¿Pedirá derogar la ley de aborto?

Ese era uno de los planteamientos que yo hice en campaña. Sebastián Piñera ha señalado que en algunos temas va a intentar modificar la ley. El drama es que no logramos la mayoría parlamentaria para derogarla. Mi postura es hacer todo lo posible siempre por derogarla, pero eso era mi línea y es lo que mantengo. Si en un gobierno de Sebastián Piñera se logra modificar la segunda y tercera causal, y resguardar la objeción de conciencia y resguardar el tratamiento de niños que puedan venir con una malformación, eso ya es un avance.

En un eventual gobierno de Piñera, ¿será gobierno u oposición?

Mi domicilio es la derecha, me cambié de casa pero no de barrio, y la dirección exacta es libertad con independencia. Yo no levanté lista parlamentaria, porque mi primer objetivo era recuperar la mayoría en el Congreso. Casi lo logramos. Si se hubiesen tomado algunas decisiones distintas por parte de los partidos, habríamos logrado mayoría en el Congreso. Hay muchos parlamentarios electos independientes que lo más probable es que se van a sumar a buenas ideas.

Dice sumar a buenas ideas. ¿Se podrían incluir en su nuevo movimiento político?

Yo no voy a hacer un partido político, yo quiero hacer un movimiento político-social bastante más transversal para rescatar buenos servidores públicos. Yo quiero buscar buenas personas que vuelvan a reivindicar la política y eso es transversal, poder ayudar a gente de la UDI, de RN, del PRI, de Evópoli, de la DC, de partidos en formación como Tiempos Nuevos en el Norte, Unidos en la Fe… Yo quiero colaborar a que haya buenos líderes.

¿Por qué una elección que pintó muy holgada para Piñera hoy plantea tanta incertidumbre?

Mi campaña tuvo una fuerza por afrontar los temas de manera directa, de no evadir nunca una pregunta, de ir a todos los debates. Siempre planteé que habría sido bueno ir a todos los debates los dos, porque habríamos dejado mucho más de manifiesto lo malo que es el proyecto de izquierda. Ahí pudo haber habido un error de apreciación. Lo segundo, es que los partidos políticos pecaron de excesiva confianza y en algunos lugares no generaron competencia dentro de las listas parlamentarias. Eso en alguna medida también afecta, porque si no hay competencia, si hay cupos protegidos, la cosa se mueve bastante menos. También hay una mirada equivocada respecto a los que hacen de voceros. No se supo leer que la gente quiere cambios, y si yo hago equipos de trabajo con los mismos rostros la gente ve que hay una similitud muy grande en lo que había y lo que hay ahora. Creo que todas esas cosas se han ido remediando ahora. Las encuestas también hicieron mucho daño, porque la gente pecó de falso optimismo y algunos se relajaron. Cuando aparece un Pablo Longueira diciendo que la elección está casi ganada, cuánta gente no fue a votar porque dijo ‘para qué voy a ir si ya está lista’. Además, todo esto despertó a la izquierda, que frente al hecho de que se pudiera ganar en primera vuelta, salió a votar toda. Ahí tenemos una ventaja, porque a la izquierda ya no le quedan votos que conseguir y nosotros tenemos muchos votos de gente que no votó y que vamos a llevar a votar ahora.

¿No cree entonces que la derecha tocó techo? Su votación más la de Piñera es la misma de 2009.

Creo que tenemos más votos. Me consta que hay mucha gente que no fue a votar y un desafío que les estoy planteando a los que votaron por mí es el 1+1, que consigan a una persona que no votó que ahora vote por Piñera.

La presidenta de la UDI, Jacqueline van Rysselberghe, dijo que una de las razones que podía explicar lo ocurrido con Piñera en su resultado, era justamente su candidatura.

Yo creo que no tiene ningún piso ni fundamento para sostener eso, porque ella respaldaba el hecho de que Sebastián Piñera estaba en el 46%. Si ella cree que todos los votos míos son traspasables, quiere decir que no tiene una buena lectura de la realidad política de Chile. Creo que más que criticar, debería agradecer que hayamos logrado más diputados producto de que fue a votar más gente porque yo estaba ahí y que no hayamos perdido más por las malas decisiones que tomó ella. Lo único que no corresponde es desviar la atención de las cosas que sí pasaron. La UDI perdió y ella era la presidenta, tomó malas decisiones al proteger candidaturas de diputados de personas cercanas. Eso no había ocurrido nunca antes en la UDI, es un error y eso nos costó varios votos y varios cupos en el Congreso. Creo que hoy hay que hablar menos y trabajar más. La invitaría a que salga a buscar más votos y que se preocupe de que en su circunscripción tengamos cobertura total de apoderados.

En la UDI se ha dicho que se pensaba que usted solo apoyaría a diputados de ese partido, pero finalmente también respaldó a los de RN y eso finalmente, dicen, les afectó.

Pero eso yo lo dije desde el primer momento, que yo iba a apoyar a los candidatos que a mí me daban mayor confianza; entonces, en la V Cordillera, si sacan al candidato que yo iba a apoyar, bueno, yo no tengo ningún compromiso con la UDI, tengo un compromiso con Chile. En La Florida sacan a Rafael Izquierdo y nombran al hermano del alcalde, cosa que me parece mal, no por Álvaro Carter, porque no me parece bien donde hay un alcalde vaya el hermano. En Las Condes sacaron un diputado porque se impidió que María José Hoffmann llegara a ser candidata, entonces esas son malas decisiones de ellos y lo peor que puede hacer la UDI y Jacqueline van Rysselberghe es endosarle las culpas propias a otros.

¿Cómo ve el futuro de la UDI? ¿Usted podría ser un factor de ruptura?

Yo nunca fui un factor de ruptura en la UDI, nunca le pedí a nadie que renunciara por mí. Tenía muchos amigos que votaron por mí. Yo sí creo que los partidos deben tener un rol y la UDI debe tener un debate interno importante. Yo creo que tienen que sincerar lo que pasó ahí, si esto nunca pasó antes. Yo fui competidor de Coloma, pero Coloma siempre me dejó en los comités electorales y los comités electorales funcionan de manera seria, nunca primó la amistocracia. Y eso es lo que ocurrió ahora, tienen que revisarlo, porque o sino están condenados al fracaso total.

¿Qué cantidad de sus votos creen que serán endosables a Sebastián Piñera?

Yo creo que una gran mayoría, yo creo que mucho más que lo que dicen las encuestas, que hablan de 70% o 75%. Creo que cerca del 90 por ciento de mis votantes apoyará a Piñera. Pero lo que yo le estoy pidiendo a ese 90 es que además lleve un voto más y estoy aplicado en eso. Mi recorrido por Chile es precisamente para eso, hago reuniones con los adherentes, hago puntos de prensa llamando al 1+1 y mostrando los dos Chile que hay después del 17 de diciembre.

¿Cómo califica la estrategia de Piñera de abrirse a aumentar la gratuidad, tras la presión ejercida por Manuel José Ossandón ?

Hay que verlo con el prisma que corresponde, porque si lo veo con el prisma de Ossandón, que quiere un poco lo mismo que el Frente Amplio, que es casi gratuidad universal, no lo comparto. Pero lo que ha dicho Sebastián Piñera es que va a avanzar en la medida de lo posible, a medida de que los recursos den y primero por la educación técnico-profesional, y eso yo lo comparto.

¿No ve un triunfo ideológico para el gobierno de Michelle Bachelet?

No. Mi campaña se basó en que nosotros teníamos que no normalizar las banderas de la izquierda y yo voy a seguir en lo mismo, pero para desnormalizarlas tiene que ganar Sebastián Piñera.

Pero quizás gane con banderas que no son las propias.

Bueno, pero seguiremos discutiendo. Al menos con él puedo discutir, en cambio con Guillier no tengo ninguna posibilidad.

¿Desde dónde le gustaría discutir con Piñera? ¿Desde el gobierno?

He dicho que no quiero ser ministro. Quiero formar un movimiento y colaborar en lo que pueda.

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