Cinco jóvenes, tres de ellos menores, fueron detenidos hoy por la justicia mendocina, según reporta Clarín, acusados de darle una paliza y desfigurar a un joven de 18 años por su acento chileno.

La víctima quedó internada en el hospital Central de la ciudad de Mendoza y fue operada por fractura de mandíbula y nariz, por las patadas que recibió en la cara y la cabeza.

La golpiza ocurrió el viernes de la semana pasada, durante la madrugada, en el municipio de San Carlos, a 100 kilómetros de la capital mendocina.

La víctima, que es un argentino nacido en Mendoza, volvía del cumpleaños de unos amigos.

De acuerdo con el relato de su padre, Juan José Bustos, el grupo comenzó a molestarlo cuando salió a la calle. Lo rodearon entre seis personas y uno de ellos le dijo: “¿Así que vos sos chileno, vos te la aguantás?”, y lo golpeó. Bustos contó que su hijo cayó al piso y el resto de los detenidos comenzó a agredir con golpes de puño y patadas hasta que perdió el conocimiento.

La Procuración mendocina informó que dos de los detenidos son mayores de edad: Jesús Sergio Montiel Luffi (25) y Rodolfo Agustín Vega Zárate (18). Habían sido citados en la Justicia. Hoy se presentaron y la fiscal Susana Sánchez, de Valle de Uco, los detuvo por “lesiones graves agravadas por el concurso premeditado y por alevosía”.

La madre del chico desfigurado, Patricia Pérez, hizo sus descargos en su muro de Facebook: “Me llena de rabia y de impotencia el hecho de tener que agradecer que no perdió el ojo, de tener que agradecer que no tiene daño cerebral, de tener que agradecer que no lo mataron. No quiero agradecer. No tendría que agradecer. No fue un accidente, no fue un azar del destino. Fueron las manos y los pies de un grupo de jóvenes lleno de maldad. No fue un momento de ofuscación ocasionado por una discusión. No fueron conocidos que se enojaron y se fueron a las manos. No puedo achacar esa agresión a una furia ciega. No fue ciega. Fue completamente consciente y xenofóbica. No tiene ni un solo moretón en el resto del cuerpo. Ni un solo rasguño. Todos los golpes fueron dados intencionadamente donde más daño podrían ocasionar: en la cabeza”.

Según Clarín, el joven reside hace 16 años en Chile con sus padres y es por eso su modo de hablar es igual al de un ciudadano chileno.

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