Al dirigido, los planos y seguimientos de cámara espantosos, sin ritmo. Debió haber terminado mucho antes, señores.

¡¿De qué estamos hablando?! Entre los monólogos de Alejandro Guillier en los que, por cierto, no respondía lo que le preguntaban, y los porcentajes de Sebastián Piñera, el “debate” se hizo insufrible.

Créanme que esta noche no voy a hacer uso de mis remedios. Estos gallos fueron el somnífero perfecto para desencantar a cualquier potencial votante.

Quién va a querer ir a las urnas a votar por candidatos que no son concretos y aprietan play frente a cada pregunta.

Una falta de respeto, mi estimado Guillier, con su colega Mónica Rincón (CHV). Primero le dice Ximena y después no la deja hablar. Por favor, si no quiere enfrentar preguntas al hueso, quédese en su casa y no le haga perder el tiempo a su gremio y a los televidentes.

Moniquita, usted debió hacerse escuchar también, pues. Parar al hombre que le hizo el quite a preguntas como la condonación total del CAE y el intervencionismo.

Gonzalo Bertrán debe estar revolcándose en su tumba, pues no llevábamos ni 3 minutos y los iluminados se fueron a una tanda comercial…¿Cómo hacen tamaña estupidez en el momento en que la audiencia se estaba cambiando al cable? Perdónalos, Gonzalo, no saben lo que hacen.

Por favor, devuélvanme el capítulo de “Perdona Nuestros Pecados” que me acabo de perder en Mega.
Y, por último, quiero destacar de entre todos los debates el de CNN y CHV con su programa Aquí Esta Chile.

Columna para el diario La Cuarte de  VASCO MOULIAN, ACTOR Y CRÍTICO DE TELEVISIÓN

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