Este domingo, cuando finalice la jornada de votaciones, Sebastián Piñera o Alejandro Guillier será el nuevo Presidente de Chile. ¿Quién de los dos? Los expertos sostienen que es difícil de predecir, pues se trata de una de las elecciones más estrechas desde el retorno a la democracia.

No obstante, lo que sí se atreven a afirmar es que quien se imponga en el balotaje asumirá un país con desafíos bastante claros.

La primera, a juicio del Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales, Agustín Squella, no tiene que ver con la realidad particular del país, sino de un proceso generalizado en todo el mundo.

“Hace ya tiempo que se está observando un fenómeno bastante raro: no se termina de elegir un Presidente, a veces por amplio margen, y a los pocos meses la mayoría del país está vociferando en la vereda del frente y apuntándole con el dedo”, señala el doctor en Derecho a Emol.

Como ejemplo, menciona el caso de Pedro Pablo Kuczynski en Perú, cuyo nivel de aprobación cayó en agosto hasta un 19%, tras ser elegido por mayoría en lugar de la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori. Y el de Emmanuel Macron en Francia, elegido con el 66% y cuya popularidad va “en caída libre”: 35% en seis meses.

“También ha pasado, en alguna medida, con Macri en Argentina. Ni qué decir con Bachelet en Chile”, comenta Squella.

“Los ciudadanos, presos de una ardiente e incontrolable impaciencia, solemos olvidar que la democracia es rápida en la demanda, porque todos piden, y lenta en la respuesta, ya que a veces se necesita tramitar leyes para hacerse cargo de una demanda”, agrega.

Un Congreso fragmentado

Precisamente para lograr la concreción de los anuncios prometidos en campaña y la aprobación de leyes, Squella también señala que el nuevo Presidente deberá “manejarse con un Congreso Nacional bastante renovado que no responderá a la lógica del binominal a la que estábamos acostumbrados”.

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