El round Mariana Aylwin-Cuba vivió su segunda jornada ayer cuando el régimen de Raúl Castro, a través de la embajada en Chile, emitió una declaración en que aseguró que negó el acceso a quienes asistirían a la actividad de la Fundación Oswaldo Payá en La Habana porque buscaban “generar inestabilidad interna”.

El régimen denunció una “grave provocación internacional contra el Gobierno cubano gestada por un grupo ilegal anticubano, que actúa contra el orden constitucional y que concita el repudio del pueblo, con el contubernio y financiamiento de políticos e instituciones extranjeras, a fin de generar inestabilidad interna”.

Esa misma postura tuvo el diputado comunista Daniel Nuñez, quien acusó a la hija del ex Presidente Patricio Aylwin de “provocar y generar conflicto” entre el gobierno chileno y el PC.

La negativa de viajar no sólo afectó a la ex ministra de Educación, sino también al secretario general de la OEA, Luis Almagro, al ex presidente de México, Felipe Calderón, y a periodistas cubanos que se les impidió trasladarse a la capital desde la ciudad de Camagüey, ubicada a 524 kilómetros al oriente.

La respuesta inmediata de Aylwin fue que “no he participado en ninguna operación ilegal y menos de una operación de desestabilización del régimen cubano. No sé si el régimen cubano se siente tan débil que tiene que impedir que se realice un acto en que se premia a las personas que luchan por la democracia”.

El incidente internacional es analizado para “El Líbero” por el senador y ex presidente de la DC, Jorge Pizarro, quien es miembro de la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Alta.

– ¿Cuál es su opinión sobre este nuevo impasse entre políticos chilenos y el régimen de Cuba?

– Es muy delicada la declaración que entrega el gobierno cubano, a través de su embajada en Chile, porque agrava la falta. Esto, por una razón muy sencilla, porque la justificación que dan es que hay una conjura internacional para desestabilizar al régimen cubano, lo que es absurdo, grotesco y fuera de toda lógica. Lo que sucede en Cuba es que hay una dictadura que impide que la disidencia y quienes piensen distinto se puedan expresar. El punto es que la fundación Oswaldo Payá le entrega un justo reconocimiento a Patricio Aylwin y se le impidió a su hija recibirlo en nombre de todos los chilenos. En Cuba no hay libertad de expresión, ni respeto a los derechos de las personas. Se reprime a quienes piensan distinto y no hay democracia.

– ¿Cómo se aborda esa situación que se repite desde hace décadas y que ha afectado a varios políticos chilenos?

– Es la actitud sistemática de un régimen totalitario, y no cabe duda de que los grandes perjudicados son los cubanos. Lo único que logran con esto es el repudio de la comunidad internacional, y de toda la gente que cree en la democracia.

– Dentro de Chile hay voces que respaldan al régimen, como el Partido Comunista…

– Es muy lamentable lo que dicen algunos personeros del Partido Comunista, porque uno aspiraría a que los comunistas chilenos crean y valoren la democracia y el respeto a los derechos de las personas. En Cuba es evidente que eso no se respeta, pero es un problema de los comunistas chilenos que siguen anclados en los años 60’ y 70’. Y eso hace que sea un partido muy conservador y reaccionario.

– ¿Cómo se convive con un partido así en una misma coalición?

– Las diferencias que tenemos con el PC son conocidas. En esto tenemos una opinión completamente distinta. Lo que hemos dicho, es que si hay acuerdo en las cosas que en Chile son importantes para los chilenos,  es posible llevarlo adelante. En otras cosas tenemos diferencias profundas. Una de ellas es ésta.

– ¿Esto significa que habría que reevaluar la relación de la DC con el PC?

– No, ese es un problema de los comunistas, que tendrán que ver cómo se relacionan con los chilenos. Los chilenos valoramos la democracia y no justificamos la dictadura de ningún tipo.

– ¿Cómo evalúa la reacción del gobierno chileno?

– Me parece que es lo menos que puede hacer.

/El líbero

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