Es la gran “caja negra” de la elección chilena. El desglose a nivel de la mesa de votación es la información más pequeña que se puede obtener en la actualidad, según los datos que entrega el Servel. Y en la elección de segunda vuelta, confirma una de las tesis más comentadas sobre el triunfo de Sebastián Piñera.

De acuerdo a un análisis de la plataforma de Big Data electoral DecideChile sobre todas las mesas del país, fueron los “votantes antiguos” -es decir, los que se habían inscrito para poder votar antes de las modificaciones del voto voluntario que entraron en vigor en 2012- los que le dieron a Piñera la amplia diferencia en su victoria ante Alejandro Guillier.

El análisis muestra que en las mesas antiguas el porcentaje de votación pasó de 64% a 68% en el caso de las mujeres, y de 60% a 66% en el caso de los hombres. Para las mesas nuevas, en cambio, el porcentaje se mantuvo idéntico al de la elección del 19 de noviembre: 34% para las mujeres y 27% para los hombres.

Según el documento, entre primera y segunda vuelta, la votación aumentó en tres de cada cuatro mesas. En el caso de los “votantes antiguos”, esto ocurrió en el 79% de las mesas de mujeres y el 83% de las de hombres.

Pero en el caso de los “votantes nuevos”, el efecto fue casi nulo: en el 50,2% de las mesas de ese tipo hubo menos sufragios que en la primera vuelta. Esto implica que si bien en este grupo puede haber existido una irrupción de nuevos participantes, ese grupo se equiparó con otro bloque muy similar en proporción que simplemente no fue a votar.

“Fueron los inscritos antes del 2010 los que le dieron el importante triunfo a Piñera. Estas son personas que no votaron en la primera vuelta, pero se movilizaron para la segunda vuelta. Queda por ver si estos fueron votantes antiguos de Piñera del 2009 o votantes de la Concertación”, dice el análisis de DecideChile.

Participación por regiones

El trabajo revela también que la zona centro-sur, uno de los bastiones de Piñera, fue el lugar que, en promedio, vio a más nuevos votantes yendo a participar.

En La Araucanía, la mejor región del presidente electo en cuanto a votos a nivel nacional, el 92% de las mesas creció en sufragios respecto de la primera vuelta. Algo similar ocurrió en las regiones de O’Higgins, el Maule, Biobío, Los Lagos y Los Ríos, con porcentajes que oscilaron entre el 88% en los primeros casos y el 82% en el último.

A continuación, aparece con un alto aumento de participación la Región Metropolitana: 74% de las mesas tuvieron más votantes que en noviembre. Y Coquimbo y Valparaíso oscilaron en torno al 70% de las mesas.

En márgenes más modestos, aumentó la participación también en dos regiones del norte del país, donde ganó Piñera: Atacama (58%) y Antofagasta (56%).

En contrapartida, hubo cuatro regiones con más mesas en que bajó la participación: Aysén (54%), Magallanes (58%), Tarapacá (68%) y Arica y Parinacota (77,42%). El mismo fenómeno ocurrió en las mesas en el extranjero, donde en el 87% de ellas hubo una disminución de votantes.