–Esas son puras especulaciones –contestó Alberto Espina cuando, en septiembre de este año, una periodista le preguntó por un trascendido: su nombre sonaba fuerte para ser el ministro de Justicia de Sebastián Piñera.

Este martes fue nombrado Ministro, pero en la cartera de…Defensa

El senador Espina lleva 28 años como miembro de la Comisión de Legislación, Constitución y Justicia y su nombramiento –comentan al interior de Chile Vamos– permitiría hacer un gesto para Renovación Nacional: hay un sector de ese partido que lo mira con muy buenos ojos, porque significaría instalar a un cercano a Andrés Allamand en el nuevo Gobierno, ya que el ex ministro de Defensa fue vetado por el Mandatario electo por ser una de las cartas presidenciables seguras para un próximo período del bloque de derecha.

Hay quienes también creen que, pese a no ser amigos, Piñera y Espina maniobraron la renovación de la derecha con Matthei y Allamand y, en honor a ese pasado, su nombramiento sería fortalecer gestos para la misma colectividad.

La dureza de Espina

El largo camino del senador Espina en justicia ha significado que construya grandes lazos transversalmente. Ha hecho buenas migas incluso con parlamentarios del bloque oficialista.

Sin embargo, al interior de Chile Vamos también creen que su nombramiento puede ser un arma de doble filo. Eso piensan quienes lo ven como un “gallo muy duro”, que además va a llevar la línea “persecutoria” en el conflicto mapuche. Eso complica sobre todo a algunos sectores más de centro y liberales, que incluso han intentado modificar ese sello de Piñera.

Es este punto el que aparece quizás como el más conflictivo que deba enfrentar Espina a la cabeza de Justicia. En efecto, en marzo del año pasado, se reunió por más de una hora con el fiscal Jorge Abbott, justamente por el tema mapuche, y las declaraciones del parlamentario al término de la cita fueron tajantes: “Es una vergüenza. Es inaceptable, incomprensible que una caravana de camiones con escolta policial sea asaltada, los camiones se quemen y finalmente no haya ningún detenido. Perdónenme, esto ya no es un problema de ley, es un problema de eficiencia. Es un fracaso rotundo”, dijo.

Por otra parte, comentan al interior de Chile Vamos, Espina patrocinó las adecuaciones a la Ley de Control de Identidad que se intentó aprobar en el pasado Gobierno, entonces, “reaparece la sombra de esta ley, que sería distinta a la de Hinzpeter”.

“Es un buen nombre, pero que a veces también se transforma en alguien muy drástico y polémico para ser ministro”, señalan en el oficialismo.

De hecho, uno de los episodios que más se recuerda es el que protagonizó en julio de este año, cuando encendió las redes sociales después de apelar al concepto “violación normal”, al momento en que tuvo que argumentar su rechazo a la causal de violación del proyecto que despenalizaba el aborto en tres causales.

“Les voy a mostrar cuál es el círculo de la impunidad de la violación. Cuando se trata de una mujer mayor de 18 años, la ley establece que ella no está obligada a denunciar para una violación común y corriente, me refiero a una violación normal, quiero decir dramática, pero dentro de la legislación que se realiza en forma permanente”, dijo Espina.

Y remató: “La ley dice que esa mujer no tiene que ir a declarar, y esta norma señala que la mujer si quiere omite su declaración, con lo cual el fenómeno que se va a dar es el siguiente: va a ser violada, se va a denunciar a la Fiscalía, porque es obligación del director del hospital, va a ir un fiscal, cuando vaya el fiscal la víctima no va a querer declarar por miedo a represalias, porque va a tener que volver a su casa. Entonces el violador se la llevó completa, se la hizo completa, el violador logró violar, la deja embarazada, la niña aborta, vuelve a su casa y se la vuelven a violar”.

Carta segura

A pesar de la constante negativa de Espina a referirse a la posibilidad que tenía de arribar a Justicia, al interior de Chile Vamos comentan que es un sector que lleva meses estudiando. Aunque siempre ha estado inmerso en él, el ojo crítico habría funcionado con más rigurosidad, porque esta vez existen más posibilidades de ocupar el máximo puesto de la cartera.

La agenda de Sebastián Piñera para el sector es importante en su próximo mandato y ahora deberá liderarla Hernán Larraín el nuevo Ministro de Justicia: el Servicio Nacional de Menores (Sename) será un pilar fundamental de ese ministerio. Dentro del plan de Piñera está como antecedente prioritario la lista de espera de niños que tienen orden de un juez, pero que, pese a ello, no pueden entrar a ningún organismo de acogida en busca de protección porque no hay vacantes.

En esa misma línea, será importante revisar la ley de reinserción de menores de 18 y 14 años infractores de ley y avanzar en programas de intervención para los dos grandes grupos de pequeños del Sename: los infractores de ley y aquellos que necesitan medidas de protección. “Es inentendible que 51% de las personas que están sometidas a un sistema hecho para menores de edad sean mayores, llegando hasta personas de 37 años”, sostuvo Espina en agosto de este año ante la prensa, tocando un punto que le interesa sobremanera al Gobierno de Piñera: que el Servicio funcione realmente como protector.

Sin embargo, concentrar fuerzas en el Sename implica asimismo soslayar uno de los temas que, según comentan algunas voces en el oficialismo, también debería enfrentar el próximo mandato de Piñera: los Derechos Humanos (DD.HH.).

El Plan Nacional de Derechos Humanos, dado a conocer la semana pasada, contendrá el diseño e implementación de las políticas públicas encaminadas al respeto, promoción y protección de tales derechos. Esto, con el objeto de avanzar en los desafíos de derechos “humanos pendientes que derivan de los tratados internacionales y otras resoluciones internacionales, la Constitución y las leyes”, como señala la misma página de la Subsecretaría de DD.HH.

En este ámbito, eso también implica ver qué pasará con los presos de Punta Peuco. Es una situación a la que al interior del bloque vencedor no le quieren dar mayor importancia o vincular con algún ministerio. Ese será un tema que le tocará resolver al Presidente Piñera llegado el momento, puesto que se trata de un asunto netamente “político”.

En todo caso, cuando se ha tenido que referir al tema, Espina lo ha hecho en un mismo sentido. Con motivo de una nueva conmemoración del golpe militar, el senador señaló en septiembre de este año, en Radio Agricultura, que “Cerrar Punta Peuco es simplemente un acto de venganza contra los militares”. Y sumó más opiniones: “Es un recinto carcelario que, según todos los informes, cumple estándares mínimos, mejores que otras cárceles, es verdad, pero aquí no se trata de nivelar hacia abajo y hay personas de mucha edad que se les mantiene presas, algunas incluso con alzheimer, algunas personas que no tienen la capacidad de valerse por sí mismas, entonces, realmente el cierre de Punta Peuco no pretende generar condiciones para que el país pueda mejorar su sistema carcelario”.

De hecho, al interior de Chile Vamos comentan que el próximo Gobierno fomentará un nuevo lenguaje en torno a la definición de DD.HH. No solo para hablar de la dictadura sino también para apuntar el uso del término “Derechos Humanos” para todos, incluso si no se trata del abuso por parte de agentes del Estado sino entre particulares.

/gap