Terminábamos nuestra columna anterior pidiéndole a la gente que no llorara, si se equivocaba al entregarle su voto al candidato que pretendía mantener el legado tan destructivo para el país que dejaba la Nueva Mayoría. Hoy, con los resultados a la vista, también nos permitimos decirle al Presidente electo que, por segunda vez, está prohibido equivocarse. Los errores cometidos en su primera administración no pueden volver a repetirse, porque el golpe esta vez sería más fuerte y el daño irreparable. Chile rechazó la política de retroexcavadora con la que llegaron a gobernar los partidos de la NM  y la impresentable intervención del Gobierno en la previa electoral, con dos jefas de campaña de Alejandro Guillier, la vocera Paula Narváez y la propia Presidenta Michelle Bachelet, dos de las principales derrotadas en las urnas. Los números hablan por sí solos: Piñera ganó en 13 regiones, incluida la zona norte, antiguo bastión inexpugnable de la izquierda. Y acá nos detenemos, porque es uno de los temas a revisar en esta versión II del Presidente Piñera: no puede creer que esos votos llegan exclusivamente por mérito propio o de los partidos que apoyaron su candidatura. No, gran parte de su triunfo se lo debe también a la amplia familia militar, que de hecho votó contra la política de continuidad, que no les garantizaba  vivir con dignidad y con un trato igualitario ante la justicia. Piñera, tiene la obligación de ganarse nuevamente la confianza de esta mayoría silenciosa que se hizo sentir en las urnas Es uno de los tantos compromisos a los que deberá responder el presidente electo, pero no es el único, porque ahora sí se le exigirá que se aplique verdadera mano dura contra la delincuencia, incluidos los corruptos de todo tipo; es clamor popular que se restrinja el ingreso de extranjeros a Chile y no se abran las fronteras a destajo, lo que ya hice ver cuando era Intendente de Antofagasta, que escuche a todos  los ciudadanos y no sólo los que marchan, que ponga el acento en apoyar a quienes lo necesitan, como  la siempre postergada clase media y especialmente los adultos mayores. Que disfrute su triunfo, se lo merece. Y después, a gobernar. No va a ser fácil, porque el Gobierno sigue mandando y amarrando leyes, porque el déficit fiscal es de 60 mil millones de dólares aproximadamente y porque gobernar es cada día más complejo y difícil,  aun más que en su gobierno anterior. Piñera demostró que  sabe hacerlo, lo aprendió en su paso por La Moneda. Ahora debe ratificarlo.

/Columna de Waldo Mora Longa publicada en la página editorial del Mercurio de Antofagasta

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