Ricardo Hormazábal, ex presidente de la DC entre 2000 y 2001-, habla con EL MURO, en calidad de militante suspendido de la colectividad, al decidir no re-ficharse, y analiza el panorama en forma transversal que enfrenta la clase política, tanto de la centro derecha como de la izquierda, donde la desafección de la ciudadanía es alta y que se tradujo en la segunda vuelta presidencial del pasado 19 de diciembre de este año.

El abogado y ex embajador de Chile en Alemania –marzo de 1998 a mayo de 2000-, asegura que “el país sufre un conflicto global”, donde se hace necesario que la ciudadanía retome su empoderamiento y presione para que se hagan las reformas que la gente necesita para mejorar su calidad de vida, su crecimiento económico.

Ante la consulta de la falta de unidad y consenso de ideas al interior de la Nueva Mayoría, plantea que “veo un escenario negativo que va más allá de la Nueva Mayoría y, eso, lo comprueban los resultados de las elecciones que están ocultando un problema mayor: más del 50% de los chilenos sigue sin inclinarse por ninguna de las opciones políticas vigentes y, eso, es grave en el sistema político democrático”.

Agrega que “no se trata de quitarle legitimidad a las elecciones, pero si uno calcula, parece ser que el 54% se transforma en un 26% del total de los chilenos que pudieron tener derecho a voto. Lo que tienen que prestarle atención todas las direcciones políticas es a este repudio generalizado que la ciudadanía le da a estos liderazgos políticos. Ahí, los ciudadanos no hacen distingo entre partidos nuevos y partidos antiguos, por lo tanto, ése es un gran tema, porque, a mi juicio, una democracia no funciona sin tener un buen sistema de partidos. Los problemas que se dan de disciplina en los diversos partidos son problemas, relativamente, antiguos, que marcan la expresión de una crisis provocada, porque esto no ocurre en un laboratorio”.

-Esta crisis de la que usted habla, ¿quién o quiénes, a su parecer, la han provocado?

Esto parte de una visión estratégica-política diseñada, en su momento, por Edgardo Boeninger con Enrique Correadestinado a debilitar el sistema de partidos políticos  chilenos y a las organizaciones sociales, como una manera de mantener incólume el modelo económico implantado en la dictadura. Eso, está probado en la literatura.

Lo que estamos enfrentando como país es esta crisis generalizada que tiene el sistema político, la falta de proyectos de los partidos políticos. No hay ningún partido que esté proyectando la idea de Chile hacia el futuro, las respuestas son elecciones en las regiones, ¿para qué?, ¿para darles más participación a los ciudadanos o más poder a los señores feudales de las zonas?, ¿nos vamos a volver a dividir entre los que son hijos de pueblos originarios y los que venimos de corrientes migratorias que ya están mezcladas?

-Entonces, lo que está ocurriendo ahora no ha sido por azar, sino que hay toda una estrategia para conseguir que sólo unos pocos mantuvieran el poder ….

La verdad es que los ciudadanos están también con una carencia de formación cívica, porque el líder tiene que mostrar un camino, tiene que ser capaz de responder las preguntas que hay sobre los temas que tienen los ciudadanos.

Por ejemplo, ¿cuál es el futuro de este país?, ¿vamos a seguir siendo un Chile unitario o lo van a dividir en pedazos, de acuerdo a los grupos de poder que quieren dividirlo, usando el recurso de una regionalización que oculta una feudalización real?, ¿qué respuesta le dieron a los chilenos con el problema de las Isapre, o del sistema de AFP? No ha habido ninguna respuesta.

-¿Cómo se logra, en un margen de tiempo no muy prolongado, salir de esta crisis generalizada y que afecta al sistema político?

Usted, sabe, soy cristiano y soy un político viejo, tengo experiencia y tengo fe. ¿Qué significa que existan estos dos componentes? Creo que la sociedad va a sacar, en algún momento, la fuerza necesaria para producir los cambios.

Estos cambios, los vemos, incluso la UDI está discutiendo si va a mantener su amarre histórico con la dictadura, hay una reflexión de si van a cambiar o no la declaración de principios. El Partido Comunista (PC) ha dejado de lado sus prácticas estalinistas, pero siguen siendo marxistas-leninistas, por lo cual siguen promoviendo un sistema político totalitario.

-¿Y en el caso de los otros partidos de la Nueva Mayoría, qué pasa?

El Partido Socialista (PS) está en una crisis de fondo respecto a cuál va a ser la alternativa ante el desplome de los socialismos reales. La Democracia Cristiana está en una crisis tremenda, pero que no es reciente, se ha profundizado.

Recuerde que Ricardo Lagos le ganó a Andrés Zaldívar 70 contra 28 en una primaria, cuando la DC era la primera fuerza electoral. Ahora, ha perdido más de 1.200.000 votos en 15 años. Sólo el senador, Guido Girardi en el PPD ha perdido 600.000 votos en su circunscripción. El PPD tiene también una crisis mayor, lo mismo el Partido Radical y el Partido Socialista se las arregló, un poco, por las componendas y pactos que realizó en su momento, pero tiene una crisis igual adentro sobre cuáles son sus variaciones, tienen 45.000 personas re-fichadas, de las cuales ni 10.000 son militantes antiguos. La gran mayoría de los partidos ha reclutado clientela, no militantes, eso es una crisis que, espero, se debe solucionar, aunque no es fácil.

-¿Le ve futuro a la Nueva Mayoría como oposición?, ¿cree que tendrán que convertirse en otro referente que incluya hasta el cambio de nombre, aunque estén los mismos de siempre?

Lo que me interesaría es que dejaran de hacer lo mismo de siempre, porque eso es lo que el país requiere. En segundo lugar, creo que el sistema político-democrático exige tanto a las fuerzas de gobierno como a la oposición que tengan una conducta positiva, no puede haber aquí una oposición ciega, no se puede repetir experiencias democráticas del pasado como cuando el Partido Socialista declaró negándole la sal y el agua al gobierno de Eduardo Frei Montalva.

Creo que mantener la nitidez de los planteamientos es clave, pero, primero que todo, los partidos tienen que resolver qué es lo que son. Por ejemplo, la Democracia Cristiana, este núcleo de progresistas con progreso que sirven al modelo económico neoliberal y que están más cerca de Chile Vamos que de la propia DC, eso es algo que van a tener que resolver ahora. El país no quiere y no necesita un gobierno sectáreo o corrupto, ni una oposición ciega y torpe.

Entrevista de Daisy Castillo Triviños para EL MURO