Venus es un mundo geológicamente activo actualmente, según un estudio de la Universidad de Maryland recientemente publicado en la revista «Nature Geoscience». Los investigadores han identificado varias formaciones que indican que probablemente fueron creadas por el vulcanismo en el planeta hace muy poco tiempo, lo que podría suponer toda una revolución en nuestra comprensión de nuestro vecino, infernalmente caliente, y su evolución.

Uno de los volcanes de Venus
Uno de los volcanes de Venus

«Esta es la primera vez que podemos señalar estructuras específicas y decir: ‘Mira, este no es un volcán antiguo, sino uno que está activo hoy en día; inactivo tal vez, pero no muerto’», afirma en un comunicado el coautor del estudio Laurent Montési, profesor de geología en la Universidad de Maryland. «Esta investigación cambia significativamente la visión de Venus como un planeta en gran parte inactivo a uno cuyo interior aún está agitado y puede alimentar muchos volcanes activos».

Vida geológica reciente

Los científicos saben desde hace mucho tiempo que Venus tuvo actividad geológica mucho después de que otros planetas rocosos la perdieran, como Mercurio y Marte. Sin embargo, la teoría dominante señalaba que había parado hacía unos 700 millones de años. Pero en los últimos años se han ido acumulando pruebas de que en realidad Venus continuó con vida geológica en su interior hasta mucho después. Incluso puede que en la actualidad. Este estudio refuerza ese nuevo punto de vista revolucionario que sumaría a Venus en el grupo de los planetas rocosos geológicamente activos del Sistema Solar, en el que ahora mismo solo se encuentra la Tierra.

Los investigadores, dirigidos por la geofísica Anna Gülcher, de ETH Zürich en Suiza, utilizaron simulaciones por ordenador para modelar con un detalle sin precedentes la formación y evolución de las estructuras volcánicas en forma de anillo de Venus, llamadas coronas. «El grado mejorado de realismo en estos modelos con respecto a estudios previos permite identificar varias etapas en la evolución de la corona y definir las características geológicas de diagnóstico presentes solo en las coronas actualmente activas», explica Montési. Es decir, las nuevas reconstrucciones permiten idenfiticar las fases geológicas por las que han pasado esas formaciones y determinar si, efectivamente, están creadas por actividad geológica reciente.

La montaña circular en primer plano es una corona de 500 kilómetros en la región de Galindo de Venus
La montaña circular en primer plano es una corona de 500 kilómetros en la región de Galindo de Venus

Coronas en otros lugares

Una vez creados los mapas, el equipo buscó coronas jóvenes en otras imágenes de la superficie de Venus capturadas por misiones espaciales como la sonda Magellan (NASA), que orbitó el planeta desde 1990 hasta 1994. «Podemos decir que al menos 37 coronas han estado activas recientemente», confirma Montési.

Esta representación en 3D muestra dos coronas observadas en la superficie de Venus. Las estructuras en forma de anillo se forman cuando el material caliente de las profundidades del planeta se eleva a través del manto y entra en erupción a través de la corteza.. La línea negra representa una brecha en los datos
Esta representación en 3D muestra dos coronas observadas en la superficie de Venus. Las estructuras en forma de anillo se forman cuando el material caliente de las profundidades del planeta se eleva a través del manto y entra en erupción a través de la corteza.. La línea negra representa una brecha en los datos

Las coronas de Venus son generadas por columnas de roca fundida que se elevan desde el manto hacia arriba a través de la corteza, un proceso similar al que formó las islas hawaianas aquí en la Tierra. Sin embargo, la mayor parte del vulcanismo de nuestro planeta ocurre a lo largo de los límites de las placas tectónicas, una característica que Venus no parece poseer en la actualidad, por lo que los científicos se afanan en buscar una explicación.

Las 37 coronas recientes se agrupan en unas pocas regiones de Venus. Estas áreas «pueden servir como objetivos interesantes para una investigación detallada en futuras misiones», escriben los investigadores. Venus puede estar más vivo de lo que pensamos.

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