Las vacaciones de miles de turistas que viajaron a las playas de Río de Janeiro fueron invadidas por medusas gigantes (llamadas “aguas vivas” o “malaguas”, según la región de América) a lo largo de la Costa Verde, que abarca Angra dos Reis, Para Ti, Itaguaí y Mangarativa.

“Estaba en el mar conversando con una amiga cuando sentí una quemadura en el brazo. Fue ahí donde percibí un agua viva muy cerca. A continuación, miré alrededor y noté varias otras. Estaba lleno. Vi gente saliendo del mar con temor de un accidente. Cuando llegué al quiosco para pedir un poco de vinagre encontré a otra mujer que ya había sido quemada y estaba pasándose el producto en la herida. Me quedé asustada. No me sumergí de nuevo. Pero eso no me apartará del mar. ¡Me encanta la playa!”, contó Macedo.

Además de asustar a los bañistas, las aguas vivas interrumpen el trabajo diario de los pescadores profesionales. El martes, un pescador de la Colonia de Pesca Z-13 en Copacabana capturó más de treinta aguas vivas. Según César Cardoso, un pescador de 42 años, hay que tener mucho cuidado manipulando a las aguas vivas que quedan atrapadas en las redes de pesca porque son animales muy sensibles.

“De acuerdo con la morfología de las aguas vivas vistas en las imágenes, es posible que estas presenten toxinas que pueden causar procesos alérgicos“, informó un comunicado de la Alcaldía de Mangaratiba.

“Toda agua viva supone algún riesgo, como ocurre con cualquier animal silvestre, por lo que se recomienda no tocarla, pero para que este riesgo ocurra la persona tiene que ser alérgica”, agregaron las autoridades de Angra dos Reis.

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