El 18° Juzgado Civil de Santiago condenó a la empresa TurBus a pagar una indemnización total de $100.000.000 a los padres y hermanas de pasajera que sufrió serias lesiones y secuelas producto de un accidente de tránsito ocurrido en 2010 en la ruta Santiago – San Antonio.

La demanda fue presentada por los padres y las cuatro hermanas de Paula Catalán Veloz, quien el 23 de noviembre de 2010 viajaba en dirección a Santiago por la Ruta 78.

El 23 de noviembre de 2010, el bus conducido por José Luis Abarca Saavedra traspasó el eje central de la Autopista del Sol y chocó de frente con un camión. Veinte personas murieron y 25 quedaron heridas por el accidente ocurrido en el kilómetro 45 de esa ruta, donde actualmente hay un memorial que recuerda que a las víctimas.

Paula viajaba a Santiago para asistir a sus clases en la Facultad de Derecho de la Universidad Andrés Bello.

Según se lee en el fallo, la investigación llevada adelante por la Fiscalía de Talagante determinó que la causa probable del accidente pudo ser un error en la conducción del chofer del bus o en una falla técnica de la máquina, lo cual se explica por el hecho de que la Fiscalía formalizó a 8 personas: el ex gerente de mantenimiento de la empresa Gonzalo Marambio y otros 7 operarios, por cuasidelito de homicidio por su presunta responsabilidad en este accidente.

El informe de la Facultad de Ingeniería Mecánica y Metalúrgica de la Universidad Técnica Federico Santa María estableció como causa del accidente el “quiebre por fatiga de material en el vástago de rótula de dirección derecha”, razón por la que el conductor perdió el control del vehículo. Esta situación es coincidente con la experiencia que la propia pasajera accidentada, quien declaró que durante el trayecto la máquina hacía ruidos muy fuertes e inusuales, y que durante todo el trayecto, el bus tuvo bruscos frenazos y movimientos intempestivos.

Como consecuencia del choque, Paula Catalán quedó con múltiples lesiones y politraumatismos, además de secuelas físicas y psicológicas.

En el fallo, la magistrada Claudia Donoso establece que “sin perjuicio de que la investigación penal no se encuentra agotada (…) es el caso que la mera circunstancia que la dinámica del accidente hace que la demandada sea responsable por el actuar de sus dependientes. De haberse desviado el bus de la pista de circulación debido a un manejo descuidado del chofer dependiente de Tur Bus, la demandada responde del actuar del mismo”. Lo mismo ocurriría si el accidente se hubiese debido a fallas mecánicas.

Respecto a la familia, la sentencia señala que “han sufrido un daño reflejo, toda vez que un miembro importante y cercano de su grupo familiar ha resultado con las lesiones y secuelas descritas, resultando pertinente que éste sea indemnizado”, fijando la suma de $40.000.000 para cada uno de los padres demandantes, y $5.000.000 para cada una de las hermanas.

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