Debido a que esta columna es de carácter quincenal, procedo a saludar hoy a toda la ciudad de Antofagasta por un nuevo aniversario, que lamentable coincide esta vez con la paralización de la Minera Escondida, cuyas repercusiones pueden ser muy graves en lo económico. El costo para la minería chilena va a ser muy grande, porque si bien el precio del cobre ha subido, la producción del metal rojo, que ya viene a la baja desde el año pasado, acentúa ahora su caída con este conflicto laboral. Y atención, que The Wall Street Journal advirtió esta semana que los dueños de la Escondida (BHP Billiton una de las compañías mineras más grandes del mundo) estarían dispuestos a cerrar su participación en Chile, porque entienden que las condiciones para operar en nuestro país hoy son mus desfavorables en comparación con Perú, por ejemplo. Otro tema que no puedo dejar de mencionar y que a los antofagastinos les toca también directamente es el tema de la demanda marítima de Bolivia y los últimos dichos del inefable Evo Morales. Él ataca a Chile, pero no dice que si no fuera por los puertos de Antofagasta, Iquique y Arica, Bolivia no tendría como sacar sus productos hacia el exterior. Ahora, porqué eso no les satisface, simplemente por los controles nuestros que permiten detectar el contrabando de droga. Por lo mismo, si La Haya llegara a sugerir que Chile tiene que llegar a un acuerdo con Bolivia para darle salida soberana al mar, la respuesta nuestra tendrá que ser contundente: ¡Jamás! Estamos hablando de la economía territorial que más dividendos económicos le da al país Chile y se la vamos a entregar en bandeja, sólo porque lo sugiere La Haya. Por ningún motivo. ¿Acaso no fue Chile el que permitió el desarrollo del Norte, cuyos pueblos estaban prácticamente abandonados hasta antes de la Guerra del 79? Hasta el punto que hoy, en esas ciudades hay tanta oferta de trabajo que los propios bolivianos y otros extranjeros se han venido en masa a buscar pega. Lamentablemente, el Gobierno no defiende nuestros derechos con la fuerza que se requiere y da señales contradictorias. El propio Heraldo Muñoz, que está bien conceptuado en relación a lo mal que están otros ministros, tampoco es lo que mucha gente cree. Porque la ideología que tanto el Canciller como la propia Presidenta llevan impregnada, hace que sean proclives a todos estos gobiernos de izquierda, que se formaron al alero de Fidel Castro en Latinoamérica y del cual Evo Morarles es uno de sus más auténticos representantes.

Columuna de Waldo Mora Longa, publicada en la página editorial de El Mercurio de Antofagasta

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