La 40ª edición, la décima en Sudamérica, la tercera sin recorrer Chile, del Dakar parte hoy en Lima, duro desafío que finalizará el sábado 20 en Córdoba, Argentina.

En la capital peruana se repiten por estos días los conceptos de “la más dura del último tiempo” y “el triunfo es llegar”, como en cada edición. Lo cierto, sin embargo, es que el regreso de las dunas peruanas, después de cinco años fuera del recorrido, será el gran desafío de los 337 inscritos, ocho de ellos chilenos.

Cinco categorías tendrá otra vez la prueba, aunque sólo en tres habrá chilenos (no contemplaron entrar a los UTV ni en camiones). De los ocho, dos entran al grupo de los favoritos: Pablo Quintanilla, en motos, e Ignacio Casale, en los quads.

Para Quintafondo, campeón del mundo del rally cross country en 2016 y 2017, el título del Dakar se convirtió en el logro que le falta para coronar su carrera.

“Yo busco el triunfo, no lo voy a negar. He trabajado para eso, me siento más fuerte y con un mayor grado de concentración que hace un año, así que mi línea de trabajo está bastante definida”, declaró ayer el piloto de Husqvarna tras pasar las verificaciones técnicas.

Sus principales rivales serán el inglés Sam Sunderland, el australiano Toby Price y el austríaco Matthias Walkner, todos en KTM.

Casale (Yamaha), por su parte, es el único chileno que ha ganado esta carrera en alguna de las categorías: lo hizo en 2014, cuando la prueba finalizó en Valparaíso.

El piloto de cuadriciclos dice que “Lima, Pisco y San Juan de Marcona son etapas en las que iré a atacar con fuerza, porque me siento bien preparado en esa superficie y es donde pretendo marcar las principales diferencias con el resto”.

Sus rivales: el polaco Rafal Sonik y el ruso Sergei Karyakin.

En los autos, Boris Garafulic manejará otra vez un Mini de primera línea, por lo que meterse de una vez entre los 10 primeros es la meta.

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