Luego de que esta semana varias figuras de la Democracia Cristiana entregaran sus defensas al Tribunal Supremo por la solicitud de expulsión, finalmente 31 militantes presentaron su renuncia al partido, incluyendo a figuras históricas como la ex ministra Mariana Aylwin, Clemente Pérez, Delia Del Gatto y Ernesto Tironi.

“¿Qué le está ocurriendo a la Democracia Cristiana?”. Es lo que seguramente muchas personas se preguntan. Casi con extrañeza. Lo que resulta al menos llamativo, porque es algo que se veía venir. Más que nunca, cabe el concepto: Crónica de una muerte anunciada.

De hecho, por los micrófonos de Radio Santiago y por estas mismas páginas, el director del medio, Waldo Mora Longa (foto) , ex diputado DC, miembro de la colectividad desde la década de los 70, lo anticipó hace cerca de 10 años, cuando presentó su renuncia el 2009 y lo ha seguido reiterando hasta ahora: “La DC no puede convivir bajo un mismo alero con el Partido Comunista, porque el PC no cree en la democracia. nunca ha sido democrático. De hecho, lo demuestra su adhesión a la doctrina enunciada por Carlos Marx y por Lenin. Doctrinas que son programática e intrínsecamente contrarias al sistema de la democracia representativa que impera en Chile desde su existencia como república. La verdad es que el PC chileno es el único partido legalmente constituido que es programáticamente antidemocrático. Por lo mismo, jamás han hecho la menor declaración en contra de los terribles genocidios cometidos en Alemania Oriental, Cuba y ahora Venezuela. Peor aún, la mayoría de los líderes de este partido se formaron al alero de esos regímenes y estos nunca cesaron de prestarle todo tipo de ayudas para su actuación en Chile. No hay que olvidar que en 1970, la DC le exigió a Salvador Allende un Pacto de Garantías Democráticas para respetarle su primera mayoría relativa, lo que demuestra claramente los recelos que su permanente actitud provocaba. Los hechos lamentablemente le dieron la razón, porque en cuanto asumió el poder, Allende reconoció que era el presidente sólo de los chilenos que lo apoyaban (léase UP) y comenzó una provocación declarada que hubiera terminado en una sangrienta guerra civil si no intervienen la Fuerzas Armadas. En ese momento, si la mayoría de los seguidores y líderes de la Democracia Cristiana estuvo por apoyar al gobierno militar en el año 1973 fue porque el régimen de Allende había sido declarado ilegítimo tanto por el Congreso como por la Corte Suprema. Cabe recordar que posteriormente la DC inició su acción opositora en cuanto comprobó que el gobierno militar no venía a restaurar la quebrantada democracia chilena, sino que venía a perpetuar una oprobiosa dictadura personal, que comienza cuando Augusto Pinochet se auto designa Presidente.”

Existiendo diferencias tan profundas y absolutamente insuperables sólo cabe preguntarse porque la DC aceptó “dormir con el enemigo”, en un pacto en el que llevaba todas las de perder, porque es evidente que el resto de los partidos que conforman la NM (con algunas pocas excepciones individuales) e incluso la propia Presidenta Bachelet se sienten ideológicamente más identificados con el Partido Comunista que con la Democracia Cristiana.

 ¿Qué puede haber hecho que el PDC aceptara mantener una unión a todas luces impracticable y que es el cáncer que está destruyendo al partido? Es una pregunta que merece otra reflexión más a fondo. Pero cabe dejar mencionado que puede ser el ansia por conquistar y mantener poder, de controlar espacios en el Estado, de conservar puestos de trabajo en el aparato estatal, incluyendo el grave error de no poner límite a la reelección de parlamentarios y usar el partido para conseguir nombramientos. Resulta muy difícil de entender que la agenda del gobierno en el último periodo se llevó adelante gracias al apoyo de los diputados y senadores DC. Si miramos las votaciones en el Congreso, cuesta distinguir un democratacristiano, incluso conservador, de un comunista. ¿Puede un partido político sobrevivir a tanta incongruencia?

La respuesta y los hechos son contundentes: definitivamente NO

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