El senador de la UDI Juan Antonio Coloma ve varias diferencias en la instalación del gobierno respecto de 2010. Dice que lo crucial es que en cuatro años más se le pueda dar continuidad a las políticas públicas con un nuevo gobierno de Chile Vamos. En medio de la definición del gabinete y la determinación de las prioridades legislativas, enfatiza en la necesidad de unidad en la coalición.

¿Cómo ha visto la instalación del gobierno?

Esta instalación tiene diferencias de fondo y forma con 2010. Hace ocho años llegamos con una lógica de que existiera alternancia en el poder y de derrotar a la Concertación, ese era el leitmotiv. Ahora llegamos a reemplazar un mal gobierno y para enmendar el rumbo. En 2010 se construyó un gobierno para cuatro años y hoy se está diseñando uno para ocho y puede ser para más. Seremos exitosos en la medida en que podamos entregar el mando a alguien de Chile Vamos para que a las políticas públicas se les dé continuidad. Eso hace una gran diferencia sobre qué tipo de personas se pueden buscar para los cargos. La diferencia de forma es que Piñera ha buscado darle más institucionalidad a los nombramientos, pues solicitó ayuda de los presidentes de partido.

En este desafío de enmendar el rumbo, ¿cuál será el rol de los partidos de gobierno?

No es fácil, pero tenemos que asumir que somos parte muy importante del ADN del gobierno. Todos. Marcaremos gran diferencia con la Nueva Mayoría, porque en Chile Vamos no hay muchos espacios para grupos muy diversos. No es que no pensemos distinto, sino que entendemos que la unidad es el camino. La Nueva Mayoría planteó sus diferencias profundas como un gran avance y quedó claro que los gobiernos no se hacen con puras diversidades sino con unidades. La principal obligación de los partidos de Chile Vamos es defender la unidad de los que siempre la van a querer romper, tanto desde el frente como del fuego amigo, que nunca va a faltar.

La Presidenta Bachelet ha señalado que no hay que borrar lo que se ha hecho.

La democracia tiene consecuencias y hubo una elección donde se eligió entre dos alternativas: una que era el continuismo de sus políticas públicas -ella misma lo planteó- versus el cambio de rumbo de Sebastián Piñera. Y que haya ganado esta última, con una votación histórica, no hace legítima la posición de decir que tiene que seguir todo igual. ¿Quiere decir eso que vamos a cambiar todas las leyes que impulsó la Presidenta? No, porque hay cosas que se lograron con acuerdos, otras que ya se instalaron y que tampoco se tiene la mayoría para poder enmendarlas.

Usted dice que Chile Vamos debe pensar en continuar en La Moneda tras el gobierno de Piñera, pero la UDI no tiene candidato presidencial, como sí los tiene RN.

La UDI tiene que llegar sí o sí con un candidato a las primarias y ojalá como candidato presidencial. Pero la elección es en cuatro año más, afortunadamente. No quiero que la UDI se obsesione con eso, porque la primera tarea es ser parte de un gran gobierno, el gran rol de la UDI es representar a la clase media en el gobierno. Si uno confunde los roles, se equivoca. Pero también internamente tenemos que generar los mecanismos para que la UDI llegue con un candidato presidencial. No hay alternativa.

¿Cómo surgen esos nombres?

Si lo definimos como objetivo tenemos que dar los espacios, se hará a través de procesos internos, de visitas regionales, de debates. Uno puede levantar nombres, pero hagamos las cosas bien, no lo dejemos para última hora. Seguro esto será debate en el consejo directivo ampliado del fin de semana.

El presidente de RN, Cristián Monckeberg, ha dicho que quieren tener buen espacio en el comité político, porque ahora son el partido más grande. ¿Cómo hará contrapeso la UDI?

Hay una paradoja bien grande: La UDI es más grande en senadores y alcaldes y RN en diputados y concejales. Pero no es el momento de tener disputas sobre tamaños ni de roles. Aquí no se trata de medir qué órganos va a tener uno u otro dentro del gobierno ni tampoco eso se logra a través de la prensa. La gente nos está pidiendo que haya un gran gobierno y no que un partido se superponga a otro.

¿Cuál debe ser la impronta de la UDI?

La gran diferencia en el triunfo de Piñera la hizo el mundo rural, y ellos son de clase media, con valores moderados. Ahí uno tiene que generar diferencias positivas en materias valóricas, y eso le da fuerza a la UDI para salir a defender a la clase media. El mundo rural se sintió mucho tiempo representado por la DC y hoy son sectores que se sintieron abandonados en lo valórico.

Justamente respeto a la DC, ¿cuál es su visión de la crisis que se desató en la DC luego de la renuncia de Mariana Aylwin y 30 militantes más?

La DC siempre fue un partido que representó al mundo del centro, con valores de humanismo cristiano, y eso hoy se ha diluido. La DC tiene que encontrar qué es lo que realmente quiere ser.

Mariana Aylwin señaló que se sentía más cercana a Chile Vamos que a la Nueva Mayoría.

Más allá de lo que digan quienes representan a la DC, el electorado DC ya hizo una transición. La mayoría de las personas que votaban por la DC votaron en esta elección por Chile Vamos.

¿Hay espacio en Chile Vamos para quienes dejaron la DC?

Hay espacio, pero no hay que forzar las cosas. Ojalá las personas valiosas que estuvieron en ese partido puedan ir incorporándose al esfuerzo unitario que está haciendo Chile Vamos.

/Entrevista de Paula Valenzuela para La Tercera

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