Esta semana la Cámara de Diputados aprobó el proyecto que propone el retiro de un 10% de los fondos de pensiones para hacer frente a la crisis del Covid-19 y el lunes el Senado iniciará su tramitación.

Hoy, a través de una nota informativa, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) entró al debate y realizó un análisis del proyecto en el contexto de la pandemia y del debate sobre el sistema de pensiones.

Sobre la pregunta si es esta es una buena política de seguridad de ingresos, la OIT afirmó que “más allá de las dificultades para definir en este contexto lo que es una buena o mala política, es importante destacar que la mejor política en una crisis sanitaria, económica y social, es la política de lo “posible” para atender las necesidades de ingresos de los hogares chilenos de manera rápida y amplia para toda la población afectada”.

La Entidad precisó que, si bien, sería deseable que los ahorros previsionales sólo atendieran las prestaciones que requerirá el trabajador o la trabajadora en su vejez, añadió que “ante la emergencia, podría utilizarse una modesta parte de los ahorros previsionales para dar respuesta a la necesidad de seguridad económica de los hogares, principalmente en los estratos medios que no son cubiertos por las políticas focalizadas de mitigación de la crisis y presentan una gran heterogeneidad”.

Para la OIT la medida, desde un punto de vista anticíclico, podría ser positiva, aunque sostuvo que era relevante considerar sus efectos financieros. “Dado que los fondos de pensiones están invertidos, su desinversión rápida podría generar volatilidad en los mercados y, consiguientemente, afectar el valor de las carteras de inversión de todos los trabajadores. El diseño y la gestión de la desinversión de fondos requeriría coordinación con otras políticas macroeconómicas”, explicó.

Sistema de pensiones

Además, la OIT expresó que de ser aprobada la propuesta de utilizar hasta el 10% de los fondos previsionales para afrontar los efectos de la crisis “dado el porcentaje del retiro, no afectaría en forma relevante el futuro del componente de capitalización del sistema. La legitimidad de la capitalización pareciera depender de otras variables relacionadas con la mayor cobertura del sistema, su financiamiento, prestaciones adecuadas y equidad”.

Sin embargo, la Organización señaló que “los efectos económicos y sociales de la pandemia constituyen una oportunidad para refundar un pacto social en el que converjan las distintas visiones en materia de pensiones. Incluir un componente de seguro social, financiado tripartitamente, legitimado por empleadores y trabajadores, con solidaridad intra e intergeneracional es una oportunidad, y una necesidad, más urgente que nunca”.

Por último, la OIT agregó que “ello no implica eliminar o cambiar completamente los componentes actuales del sistema, sino pensar en su reconfiguración. Implica generar un camino de consenso para construir un sistema que transite de uno centrado en la “capitalización individual subsidiada por recursos estatales” hacia un sistema de “seguridad social complementado por la capitalización individual”.

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