Son tiempos movidos, sigilosamente movidos, en el Frente Amplio (FA). A pesar de que en los medios de comunicación la disputa por la presidencia de la Cámara de Diputados se ha tomado la atención, en las distintas organizaciones que componen el FA se están dando discusiones que marcarán los lineamientos del bloque en los próximos cuatro años, y también la rearticulación de fuerzas internas, que hoy tienen como principales dirigencias a Revolución Democrática (RD), Movimiento Autonomista (MA) y Partido Humanista (PH).

Es por esto que tras las elecciones parlamentarias se dio paso a un proceso de estudio y relectura interna, que está marcado por las políticas de alianza, la rearticulación de la izquierda al interior del FA –que se vio bastante golpeada tras los resultados de las elecciones– y por la constitución de lo que sería un nuevo instrumento, o pacto de alianza, que reacomode el equilibrio de fuerzas y dispute el poder del proyecto socialdemócrata fortalecido en el frenteamplismo.

Es bajo estas discusiones que ha surgido –entre otras– la tesis de la conformación del denominado “tercer partido”. La constitución de una nueva herramienta partidaria que logre aglutinar a las fuerzas de izquierda bajo un paraguas institucional, que dispute la hegemonía de RD al interior del conglomerado y que, además, ayude a dinamizar la apertura del espacio del FA a las bases partidistas de la Nueva Mayoría que hoy se encuentran desencantadas del proyecto.

Un espacio que estaría conformado, en un principio, por Movimiento Autonomista, del cual son miembros el diputado Gabriel Boric y el alcalde Jorge Sharp; Izquierda Libertaria (IL), a la que pertenece la diputada electa Gael Yeomans; y Nueva Democracia (ND), la organización de la cual es parte el ex dirigente sindical Cristián Cuevas. La idea habría surgido desde la interna del autonomismo, una tesis impulsada por el antropólogo Rodrigo Ruiz, en conjunto con el alcalde Sharp y militantes de Valparaíso de MA, pero que aún se encuentra en disputa al interior del FA y parece no constituir mayoría.

Pero, además, esta apuesta, que es apoyada en otros espacios frenteamplistas, como algunas líneas en Nueva Democracia y en IL, también apuntaría al fortalecimiento de los gobiernos locales y al despliegue movimientista y territorial de las fuerzas, con el fin de evitar la parlamentarización del Frente Amplio. Una tesis que además remarcaría el fortalecimiento del FA como proyecto, pero con una estrategia de confluencia con los sectores más díscolos de la Nueva Mayoría, en vista de las elecciones municipales. Esto, principalmente observando el trabajo del alcalde Daniel Jadue (PC), quien también ha tenido una serie de acercamientos y reuniones con el frenteamplismo.

Dicha alianza tendría como estrategia apuntar a una lista en conjunto o pactos por omisión en las próximas municipales, y trabajar en función de la construcción de un bloque gobernante con vistas a las elecciones presidenciales post-Piñera. En conclusión “construir una herramienta que permita disputar mayorías”, plantean desde MA.

La disputa en Movimiento Autonomista

La construcción de este partido es una línea mirada con resquemores y distancia al interior de otros sectores de Movimiento Autonomista, incluido el liderado por el diputado Gabriel Boric, quien no se quiso referir a esta discusión. Este descontento respondería al hecho de que se podría abrir la puerta a conformar una alianza con la Nueva Mayoría, en desmedro de la autonomía del Frente Amplio, esto sin descartar una posible alianza por omisión para las municipales, pero evitando una posible fusión de bloques. Además, sostienen que esta línea podría terminar con la marca de Movimiento Autonomista, que hoy, de por sí, está fortalecida en el frenteamplismo y no es un actor secundario.

Es bajo esta premisa que en otro sector señalan que la herramienta a legalizar debería ser Movimiento Autonomista y que el resto de las fuerzas o militantes que quieran este camino debiesen ingresar a MA, para luego legalizar dicha herramienta y así lograr consolidar un partido de izquierda. Pero, además, hay quienes apuntan a que la necesidad orgánica de una herramienta partidaria no es la prioridad en la discusión hoy en día, que la confluencia, la renovación y actualización del discurso de la izquierda al siglo XXI debe apuntar a conformar una alianza política con fuerzas como Nueva Democracia, Izquierda Libertaria y Socialismo Libertario (SOL) y establecer objetivos claros, que se preocupe de generar y fortalecer esta línea al interior del frenteamplismo y que no termine fagocitado por una articulación con la Nueva Mayoría.

Un punto importante en esta tensión de visiones tiene que ver con el factor de bisagra entre el mundo de la Nueva Mayoría y el frenteamplismo, un trabajo para el que muchos ven como heredero natural a Revolución Democrática, principalmente por los vínculos y orígenes políticos en el Partido Socialista. Pero hay quienes plantean que dicha conducción o rol de bisagra no debe estar solo en manos del mundo RD, que es importante entablar una relación más profunda con el Partido Comunista y ver en las confluencias territoriales el trabajo con las bases de la Nueva Mayoría más de izquierda, para lo cual una herramienta nueva y de izquierda “podría evitar el rearme” del bloque hasta hoy oficialista, un punto que para muchos deja a un lado el objetivo central, que es rearticular, resignificar y fortalecer el proyecto de izquierda desde el Frente Amplio, cuidando su autonomía.

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