Cuando Sebastián Piñera llegue a La Moneda el próximo 11 de marzo, se encontrará con 57 altos funcionarios designados a “dedo” por la actual administración de Michelle Bachelet, y aunque el futuro mandatario tendrá la facultad de desvincular a los que estime conveniente, no podrá elegir a los sucesores de todos.

Y es que la libertad que tuvieron los gobiernos previos para designar a jefes de servicios no podrá ser replicada por Piñera, debido a que será el primer inicio de mandato que tendrá a la ley que perfecciona el Sistema de Alta Dirección Pública (SADP), en vigencia.

 “Le va a ser más complejo a este gobierno poner gente de confianza en los cargos de tercer nivel jerárquico”, explica Aldo Casinelli, subdirector del Insituto Libertad.

En el SADP se concursan 1.492 cargos públicos, entre los cuales 125 son de primer nivel jerárquico, es decir la autoridad máxima de un servicio público, considerados como cargos de confianza del Jefe de Estado. De ellos, Piñera podrá designar directamente sólo a 12, según la nueva regulación.

Previamente, los gobiernos usaban la figura de los directivos Transitorios y Provisionales (TyP), que debían designar cuando alguien renunciaba o era desvinculado, para luego ratificarlos en el cargo a través de un concurso púb lico. Esa figura ya no existe y ahora es un subrogante -que no puede optar oficialmente al cargo- el que ocupa la jefatura mientras se realiza la selección del nuevo directivo a través del SADP.

Los cargos clave

El futuro presidente debe tomar dos decisiones importantes con respecto a este tipo de cargos: quiénes de la actual administración no continuarán y qué jefaturas elegirá para definir “a dedo”.

“Creo que aquellos altos directivos que ejerzan cargos de ADP que tengan una marcada afiliación política, lo natural es que renuncien a sus cargos y los pongan a disposición del presidente”, aclara Máximo Pavez, director del área legislativa de la Fundación Jaime Guzmán.

Es el caso de jefaturas como la del superintendente de Salud, Sebastián Pavlovic, militante DC, y del director del Sence, Pedro Goic, hermano de la ex candidata presidencial del mismo partido, quienes no están obligados a renunciar, pero igual pueden ser desvinculados por el presidente.

Y es que además de que su permanencia en un gobierno de centroderecha sería algo conflictivo, ambos cargos serían algunas de las prioridades de Chile Vamos para poner a alguien de confianza y poder llevar a cabo su programa. Incluso hay quienes postulan a la actual diputada Karla Rubilar como sucesora de Pavlovic. Los puestos donde se manejan presupuestos altos y relacionados a la fiscalización serían de mayor relevancia para el bloque, como la Dirección del Trabajo, el Servicio Nacional del Consumidor, el Servicio de Impuestos Internos, la dirección de Fosis y la Superintendencia de Educación.

Este último también sería uno de las principales jefaturas que habría que cambiar, ya que el actual superintendente Alexis Ramírez estuvo a cargo de la polémica circular de inclusión para escolares LGBTI. El compromiso de Piñera con grupos evangélicos lo inclinaría a poner a alguien de confianza para evitar una situación similar.

Una vez se termine la designación de ministros y subsecretarios, los partidos de Chile Vamos deberán entregar los nombres para ocupar los 12 cargos de ADP que puede designar el Mandatario electo. Renovación Nacional ya se encuentra trabajando en su chequeo de bases de datos, mientras que la UDI adelanta que entregarán múltiples alternativas.

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