El Pentágono declaró en un comunicado que el programa terminó en 2012. “Se decidió que había otras prioridades que merecían financiación y estaba en el interés del ministerio hacer un cambio“, agregó en un comunicado.

El programa, con un presupuesto de 22 millones de dólares y solamente conocido por un pequeño número de responsables, fue iniciado por el ex senador demócrata de Nevada, Harry Reid, que sentía un interés particular por este tipo de fenómenos.

Estaba dirigido por el oficial de inteligencia militar Luis Elizondo, pero renunció al puesto el 4 de octubre pasado por falta de apoyo, según el Times.

Varias fuentes dijeron al diario que las investigaciones sobre esos avistamientos siguen, realizadas por funcionarios del Departamento de Defensa que cumplen otras funciones.

Según dijo al periódico Elizondo, lo único que ha cambiado es que el programa dejó de recibir fondos en 2012, pero desde entonces siguió trabajando con miembros de la Armada y de la CIA y, de hecho, cuando él renunció fue nombrado un sucesor, que evitó identificar.

El programa ha funcionado en coordinación con una empresa que encabeza el multimillonario Robert BigelowBigelow Aerospace, con instalaciones en la ciudad de Las Vegas destinadas a analizar todas las pruebas que se han recibido sobre este tema.

Según el Timesla mayor parte de los 22 millones de dólares anuales del programa están destinados a contratos firmados con Bigelow Aeroespace, que a su vez tiene subcontratados otros expertos para realizar las investigaciones.

De acuerdo con el periódico, el programa ha estado analizando vídeos y grabaciones sonoras sobre incidentes con Ovnis, en casos que por lo general no han transcendido públicamente, algunos de ellos involucrando a pilotos de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

“No tenemos las respuestas pero tenemos muchos elementos para justificar el hacerse preguntas”, dijo Reid en su cuenta de Twitter tras la publicación de la investigación del New York Times el sábado.

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