Detalle de la estructura. Es similar a algunas ondas de gravedad observadas en la Tierra
Detalle de la estructura. Es similar a algunas ondas de gravedad observadas en la Tierra

A tiro de piedra, en términos astronómicos, y al alcance de cualquier telescopio, está Venus. En concreto se encuentra a una distancia media de «solo» 40 millones de kilómetros, lo que palidece, por ejemplo, frente a los 778 millones a los que se encuentra Júpiter. Pero incluso estando tan cerca de nosotros sigue escondiendo muchos secretos. Varias misiones espaciales viajarán hasta allí y tratarán de estudiar su atmósfera y su superficie. Pero todavía hoy es posible hacer nuevos descubrimientos con las observaciones hechas hasta ahora.

De hecho, un grupo de investigadores dirigidos por Javier Peralta, investigador de la Agencia Espacial Japonesa (JAXA), acaban de anunciar el descubrimiento de algo que recuerda a una gran «muralla de nubes» en la atmósfera de Venus, en un artículo recientemente publicado en « Geophysical Research Letters». Después de analizar los datos recogidos por la sonda japonesa Akatsuki entre 2016 y 2018, han detectado una distorsión de hasta 7.500 kilómetros de largo que gira alrededor del planeta a una velocidad de 328 kilómetros por hora, completando una vuelta completa cada 4,9 días.

«Si algo así existiera en la Tierra, tendría una superficie frontal de la escala del planeta», ha dicho para « Sciencealert.com» Pedro Machado, investigador del Instituto de Astrofísica y de Ciencias del Espacio en Portugal. «Es increíble».

La estructura de la atmósfera de Venus, desde agosto de 2016 (abajo a la izquierda) y su evolución hasta 2018
La estructura de la atmósfera de Venus, desde agosto de 2016 (abajo a la izquierda) y su evolución hasta 2018

Es decir, Venus no es solo un planeta exótico porque un calentamiento global descontrolado haya elevado su temperatura media hata los 471ºC y multiplicado por 90 la presión de su atmósfera, en comparación con la terrestre. También lo es porque, por algún motivo, allí existe un frente que aparece y desaparece y que cubre una considerable extensión del planeta.

Una estructura nunca vista hasta ahora

Según los datos de los investigadores, esta estructura lleva apareciendo al menos desde 1983 y se produce a una altura baja, en comparación con otros fenómenos similares, que va de los 47,5 a los 56,5 kilómetros. Por eso, consideran que es la primera vez que se observa algo así en todo el sistema solar.

Para entender por qué se forma esta estructura hay que plantearse cómo es la extraña atmósfera de Venus. Para empezar es 100 veces más gruesa que la terrestre, está compuesta en gran parte de dióxido de carbono y cubierta por una capa de nubes de ácido sulfúrico. Además, las enormes temperaturas generan vientos de 200 a casi 400 kilómetros por hora, que permiten que la atmósfera gire 60 veces más rápido que el propio cuerpo rocoso del planeta: este fenómeno se conoce como super-rotación.

Estas extremas condiciones generan fenómenos que resultan muy extraños. El choque de la atmósfera contra el relieve genera a veces frentes con forma de arco y en otras ocasiones los vientos crean distorsiones con forma de Y.

Un nuevo y extremo fenómeno meteorológico

En este caso, los datos de la sonda Akatsuki permitieron observar otra de estas ondas atmosféricas, con forma de arco, pero caracterizada por aparecer a una altura baja. Esto muestra que la distorsión está en una capa profunda de la atmósfera y que sus orígenes son diferentes a los de otros fenómenos similares.

«Esta disrupción atmosférica es un nuevo fenómeno meteorológico, nunca visto en otros planetas», ha explicado Javier Peralta. «Por eso, todavía es difícil dar una explicación física fiable».

El hallazgo de esta «muralla de nubes» ha sido posible después de cbombinar un tiempo considerable de observaciones procedentes de varios instrumentos. Por otra parte, las simulaciones numéricas realizadas por los investigadores han mostrado que la disrupción tiene muchos rasgos en común con algunas ondas de gravedad que se forman en la Tierra, y que se producen en nubes y océanos como consecuencia de la influencia de la gravedad.

Lo más interesante es que estudiar las causas de este nuevo fenómeno permitiría aportar información sobre por qué la atmósfera de Venus gira tan rápido o quizás cómo el relieve del planeta influye en la dinámica de sus vientos. Por ese motivo, este equipo de científicos continuará observando la misteriosa muralla de nubes.

/psg