A estas alturas, a nadie debiera sorprender la autonomía y, quizás, hasta la falta de prudencia con que la Presidenta Michelle Bachelet opera cada vez que decide instalar en un estratégico cargo público a las integrantes de su círculo de amigas las que, en general, han sido evaluadas en su desempeño de manera deficiente o, derechamente mal, como ha ocurrido con Javiera Blanco (ex Ministra de Justicia, hoy consejera del Consejo de Defensa del Estado), Adriana Delpiano (Ministra de Educación) y Carmen Castillo (Ministra de Salud). Sin embargo, llama la atención que otra de las cercanas a la Mandataria socialista siga pasado inadvertida ante los serios problemas del sistema de infancia en el país. Se trata de la secretaria ejecutiva del Consejo Nacional de la Infancia, ex vicepresidenta de la JUNJI en el primer gobierno de Bachelet, María Estela Ortiz, la viuda del sociólogo y funcionario de la Vicaría de la Solidaridad, degollado en dictadura, José Miguel Parada (1985).

Si bien, en el propio sitio web del Consejo Nacional de la Infancia (http://www.consejoinfancia.gob.cl), María Estela Ortíz menciona lo relevante que es el rol que dicho Consejo cumple, en la práctica, pareciera que son sólo eso, frases de buena crianza. Recordemos que Ortíz aseguró, orgullosa que el Consejo está impulsando un cambio de paradigma en materia de infancia que involucra a todos los sectores. Es una transformación que no sólo tiene implicancias políticas, económicas, legislativas y financieras, si no especialmente culturales”.

En el mismo sitio web se indica, textualmente, que “el área de estudios del Consejo Nacional de Infancia tiene por finalidad asesorar, hacer seguimiento y colaborar en el diseño y administración de un Sistema Nacional de Información que dé cuenta de índices, estadísticas o estudios relativos a la Política Nacional de Protección a la Infancia y Adolescencia”.

Cabe preguntarse, ¿de qué cambios habla la secretaria ejecutiva del Consejo Nacional de la Infancia?, ¿por qué siendo una autoridad en materia de infancia, no se ha pronunciado, por ejemplo, sobre los graves problemas al interior del SENAME y las muertes de niños que fueron parte del sistema?, ¿por qué la amiga de Bachelet no habla y mantiene hermetismo? A esas interrogantes se suman otras y que abren una nueva arista que, hasta ahora, públicamente, no se conoce en el área de infancia, de la que María Estela Ortíz dice estar trabajando, por la no despreciable suma mensual de $7.918.000. ¿De qué nuevo flanco de cuestionamientos estamos hablando?

Una alta fuente ligada, precisamente, al área de infancia revela a EL MURO que  al interior de la JUNJI (entidad de la que María Estela Ortíz fue vicepresidenta y que debiera ser observada por el Consejo Nacional de la Infancia que encabeza desde 2014), se anunció al comienzo de la actual administración de Michelle Bachelet, la creación de miles de nuevas salas cunas, pero sin que existieran informes y estudios que justificaran esa alta meta, la que no se ajusta a las demandas reales y con propuestas de levantarlas, incluso, en terrenos que tampoco son los adecuados. “Cuando llegó (Michelle Bachelet) a su segundo gobierno, junto con María Estela Ortíz, se cambiaron a todos los directores regionales y nacionales, como corresponde. Sin embargo, donde la JUNJI empezó a preocuparse, realmente, fue cuando llegaron las famosas metas, porque éstas señalaban una cantidad loca de salas cunas creadas a partir de la JUNJI. María Estela Ortíz no se preocupó de que se hiciera una buena investigación de cuál era la necesidad real de salas cunas y, por lo tanto, miles de salas cunas en la cobertura de la JUNJI es una locura, porque no existe esa necesidad”.

La misma fuente explica que “a partir de ese anuncio, ha existido una permanente rotación dentro de la JUNJI de profesionales que llegan para el cumplimiento de metas, profesionales que se contratan para que se preocupen de gestionar esta meta inmensa. En la práctica, es imposible y uno se pregunta ¿de qué metas me están hablando? Llegó un momento en que, al principio del gobierno cuando se tenían que mostrar los resultados, como no había nada, decidieron cambiar los letreros de INTEGRA por JUNJI para abultar las cifras de salas cunas, aunque era lo mismo”. Añade que “es una locura encontrar los terrenos dónde instalar las salas cunas. Además, tampoco en la JUNJI se han ajustado los horarios de las profesionales, las que trabajan en largas jornadas y no se entiende que la JUNJI puede llegar a tener un horario hasta las 19 horas ó 20 horas, mientras los niños salen de las salas cunas a las 17 horas. ¿Qué hacen las madres funcionarias? Eso, todavía no está arreglado y es un contrasentido, por parte de una institución que, en teoría, busca ser un apoyo para las madres, a través de sus centros”.

Hay que mencionar que en junio de 2014, la Presidenta Michelle Bachelet anunció con bombos y platillos su decisión de incrementar, de manera explosiva, la cantidad de salas cunas, asegurando: “El plan de educación parvularia incluye aumentar en un 88% la cantidad de niñas y niños en educación inicial. ¿Cómo lo vamos a hacer? Con mucha infraestructura, para empezar, vamos a habilitar 4.500 salas cunas nuevas en estos cuatro años”, agregando que “no nos basta con cobertura, queremos cobertura con calidad, porque no sacamos nada con tener establecimientos, si la educación no cumple con los estándares de estimulación y aprendizaje que ellos necesitan para desenvolverse de igual a igual en el mundo de hoy”.

Seguidilla de sumarios administrativos

Otro de los temas que, hasta ahora, se mantiene en el más absoluto silencio son los sumarios administrativos al interior de la JUNJI en contra de las técnicas de párvulo, donde “La JUNJI hace mucho tiempo no tiene la posibilidad de elegir a las técnicas de párvulo, las que, en promedio, deben estar ganando $300.000. Una asesora del hogar cobra entre $450.000 y $500.000, entonces, bajo ese escenario, la que se presente para ser técnico de párvulos va directo al jardín y la gran cantidad de sumarios administrativos es, precisamente, en contra de los técnicos de párvulos, que no son fiscalizadas y se mantienen en los puestos con una calidad que es deplorable y que afecta a los niños”.

¿Y la JUNJI fiscaliza o no? Otra alta fuente vinculada, incluso al propio Consejo Nacional para la Infancia, reconoce que “en el personal humano que ingresa a la JUNJI, hay un amplio segmento de pésimas técnico de párvulos. En esas condiciones, están, hoy día, los niños de la JUNJI. Y doña María Estela Ortíz todo esto lo debe saber y cuando uno se pregunta, ¿por qué ha amparado metas que no son reales y un trato que no todos conocen dentro de los jardines y salas cunas de la JUNJI que no son los apropiados? La respuesta es una: sólo es por marketing”.

La soledad del SENAME

Una de las materias que durante el 2016 apareció con amplia cobertura en los medios de comunicación fue la situación al interior del SENAME, con la muerte de menores y la falta de mayor personal. Sobre este punto, desde el propio Servicio Nacional de Menores, una fuente asegura a este diario electrónico que “no he escuchado, en todo este tiempo, ninguna declaración de doña María Estela Ortíz. El SENAME, sabemos que funciona en dos grandes dimensiones: una, es la del menor infractor y, la otra, la del menor vulnerable y susceptible a adopción. Hasta el día, de hoy, menores infractores y menores vulnerados están en las mismas dependencias, ¿de dónde surgen tantas víctimas fatales?, porque, en realidad, a los niños los tienen en seudo-cárceles con un montón de niños que ya tienen un perfil de delincuencia, que tienen perfiles de psicopatía y los tienen al lado de niños que fueron violados, que fueron abusados”.

Frente a este escenario, a las fuentes consultadas se les preguntó si hay alguna explicación que justifique el silencio que sobre todos estos temas de anomalías en el sistema de infancia en Chile, ha mantenido María Estela Ortíz, secretaria ejecutiva del Consejo Nacional para la Infancia, coinciden en la misma respuesta, que desde el propio Consejo, admiten: “Si su tema es la infancia, como se ha divulgado, ¡por Dios que no ha hecho nada! Sin lugar a dudas, esta funcionara opera bajo la red de protección de Michelle Bachelet, porque si se trataba de instalar en el cargo a alguien que supiera del tema de infancia, que quisiera gestionar el tema de infancia, María Estela Ortíz ya había demostrado en la JUNJI que no es la persona idónea y, a pesar de toda la evidencia, fue designada en este algo cargo que aún mantiene”.

Escrito por Daisy Castillo Triviños para EL MURO