El 4 de enero se constituyó la más reciente comisión investigadora de la Cámara de Diputados. Desde entonces, la instancia que indaga la supuesta reducción artificial de listas de espera AUGE ha tenido dos sesiones y debe llegar a una conclusión el 8 de marzo, pese a que en febrero hay receso legislativo.

Además de esa comisión, hay otras cinco que aún no han finalizado y siguen sesionando.

En total, el Congreso saliente formó 50 comisiones investigadoras en el período 2014-2018, pero no todas tuvieron como conclusión propuestas concretas.

“Hay experiencias disímiles. Depende mucho de si tiene fundamentos o no tiene fundamentos y también del trabajo que hagan los propios miembros de la comisión investigadora”, explicó el diputado DC Fuad Chahín.

“Hay recomendaciones que son bien interesantes y que a veces recogen después cambios legislativos que son importantes o también hay comisiones investigadoras que terminan, por ejemplo, ejerciendo la responsabilidad política de autoridades que han actuado fuera del margen de la ley”, agregó recordando las comisiones sobre el caso Johnson y sobre la fusión de las AFP.

Parlamentarios de diferentes sectores y expertos concuerdan con que estas instancias fiscalizadores son necesarias e importantes, pero que se pueden mejorar para que no sea el trabajo de sólo algunas el que finalmente tenga repercusión real.

“Lo importante es que efectivamente, cuando se constituyan tengan un objetivo preciso muy claro y se termine con conclusiones que sean un aporte”, dijo María Jaraquemada, directora de Incidencia de Espacio Público.

Otro factor importante, según la abogada, es la politización de estas comisiones. Opinión que comparten algunos diputados.

“Gran parte de las comisiones investigadoras, tienen un origen más bien político que fiscalizador”, explicó el diputado RN, Diego Paulsen, quien además hizo énfasis en que la mayoría de estas instancias son solicitadas por parlamentarios de oposición.

“La visión política es condición inherente al ejercicio del cargo. Lo importante es no caer en defensas corporativas o buscar responsabilidades con el sólo afán de golpear políticamente al Gobierno de turno”, dijo, por su parte, el parlamentario DC, Gabriel Silber.

Asistencias

Las comisiones investigadoras suelen tener entre 3 o 4 inasistencias por sesión. Especialmente, cuando se tratan temas menos mediáticos o relevantes.

“Todos creen que las comisiones investigadoras van a tener un tremendo auge como lo que tuvo el caso Caval, el caso Exalmar, como fue la comisión investigadora Tsunami 1 o Tsunami 2, y lamentablemente quienes entran, después se dan cuenta de que no es tan así, que hay que estar siempre al pie del cañón y eso hace que muchas veces se vaya desinflando la comisión”, explicó, al respecto Diego Paulsen.

Para otros, el número de estas instancias que son aprobadas también es un factor. “Es común porque tenemos sobrecarga de comisiones investigadoras. Por eso es que debiéramos tener requisitos un poco más exigentes a la hora de poder aprobarlas”, dijo Chahín.

Con todo, varios diputados reconocieron que otro de los obstáculos es que estas instancias fiscalizadoras asumen funciones que no le corresponden y que son potestad de la fiscalía o de la Contraloría, por ejemplo. Eso, aseguran, produce falsas expectativas de lo que las comisiones pueden generar.

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