En la esquina de calle Carmen con Maule se encuentra la iglesia San Antonio de Padua. Cualquier día y a cualquier hora, en su interior, en un comedor que normalmente atiende a niños de un colegio cercano, uno encuentra a un grupo de héroes, que se reúne para cocinar en una olla común, autogestionada. El objetivo es atenuar un problema que hoy afecta a muchos chilenos y extranjeros residentes en nuestro país: la falta de comida. Todos los que comparten ahí adentro son vecinos. Algunos desde niños frecuentaron el lugar para preparar su primera comunión y desde ese momento forjaron los lazos que hasta hoy los mantienen unidos. Son unas 500 colaciones diarias las que prepara la olla común de Padua. Gracias a la activación de “Los organizados”, a su autogestión, guiados por la tía Jana y el sacristán de la parroquia, el tío John, son capaces de llevar a cabo esta increíble labor de caridad en tiempos de pandemia.

Ellos se merecen un gran aplauso porque son algunos de los héroes anónimos que descubrimos gracias al coronavirus

Este programa se transmite todos los días, de lunes a viernes en horarios de mañana, tarde y noche

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