Solemos pensar que la pasión disminuye con el tiempo. Nosotros mismos le ponemos fecha de caducidad (uno, dos o más años) y eso, se quiera o no, afecta a cómo afrontamos una relación de pareja a largo plazo. En efecto, el estrés del trabajo, la omnipresencia de los hijos, la rutina en la cama o las marcadas diferencias entre el deseo sexual de hombres y mujeres pueden acabar con el noviazgo o el matrimonio. Sin embargo, todavía queda esperanza para las parejas que quieran llegar a las bodas de oro.

Así lo cree Isabel Losada, reputada autora que acaba de publicar su quinto libro, ‘Sensación: aventuras en la vida, el amor y el placer’, en el que describe de un modo casi biográfico los métodos para que las parejas mantengan la magia de los primeros años durante décadas. La británica había dejado atrás siete años de matrimonio y de sexo aburrido y repetitivo (¿os resulta familiar?) y no quería que volviese a pasar con su nuevo novio.

Por eso, Losada decidió tomar cartas en el asunto y se embarcó en una aventura sexual con su pareja: “Me sorprende que no haya más parejas que se comprometan a una investigación de este tipo. Si uno deja que todo siga su curso natural el resultado suele ser el distanciamiento, la infidelidad o la separación, lo demuestran las estadísticas. Y no tiene por qué ser así. Además, aprender sobre el sexo es divertido, tengas la edad que tengas”.

Las palabras mágicas

Su revelador periplo sexual de un año comenzó con algo tan simple como desnudarse, esta vez no frente a su pareja (quien ya conocía su cuerpo de pe a pa), sino frente a mujeres desconocidas: “Este ejercicio demuestra que la mayoría de nosotros estamos muy lejos de amarnos y aceptarnos a nosotros mismos”. A partir de ahí, ambos acudieron a talleres para parejas, a los que acuden tanto jóvenes en sus 20 como aquellos que ya entran en la tercera edad. Sea la edad que sea, Losada describe el mismo problema: “La mayoría de los hombres quieren aprender la mejor manera de complacer a las mujeres que aman. Ellos no pueden leer nuestras mentes y nosotras no sabemos cómo enseñarles. ¿Cómo se puede desear a tu pareja si no recibes placer de la relación?”.

Si uno no pone cartas en el asunto, la falta de deseo sexual suele terminar en distanciamiento, infidelidad o separación

Una de las lecciones más importantes que aprendió en los talleres fue el uso de las tres palabras mágicas: “Sí”, “no” y “espera”. Muchas veces se nos olvida la necesidad de comunicarnos durante el sexo, de negarse cuando faltan las ganas, de conocer mejor los gustos de nuestra pareja y hacerlos realidad. Losada lo explica elocuentemente: “Si nunca dices que no, ¿cómo puedes decir verdaderamente que sí?”. De la misma forma, aprender a esperar en la cama puede ser un cambio importante pues “ellos tienden a acelerarse”: “Cuando disminuyes la velocidad, recibes el doble de placer”, asegura.

Descubre el poder del clítoris

Foto: iStock.

Cada vez hay más hombres que buscan comprender cómo funciona el placer femenino. Y gran parte del temario tiene que ver con el conocido como “botón del placer”. En estos talleres, el hombre permanece vestido para que no se le vaya el santo al cielo y pueda concentrarse en lo que de verdad importa: cómo excitar el clítoris. “Los puntos clave son usar lubricante y no acariciarlo con más brusquedad que con la que tocarías tu propio párpado. La parte superior izquierda es la más sensible. En definitiva, es como aprender a tocar un instrumento”, asegura la autora.

Deja de fingir

Las críticas no siempre sientan bien. (iStock)

La pareja también tuvo varias sesiones con un experto del sexo tántrico, con el que indagaron en la necesidad no solo de hablar sobre las sensaciones del cuerpo, sino también sobre la falta de ellas. “Esto es especialmente difícil para muchas mujeres, ya que al querer tranquilizar al hombre somos propensas a exagerar nuestros signos de placer”, afirma. Esto suele ser perjudicial, no solo para ellas, sino también para ellos, pues nunca reciben ‘feedback’ constructivo. No importa lo difícil que sea, añade Losada, la honestidad ha de ser siempre el punto de partida.

Proponte desafíos

En este tipo de aventuras sexuales en pareja se experimenta mucho. Por ejemplo, el novio de Losada decidió aceptar el reto de no eyacular durante un mes. Al parecer, señala ella, fueron los 30 días con el mejor sexo de su vida, el más conectado. No lo hicieron por problemas de incontinencia ni porque quisiesen durar y durar como los actores porno, fue para aprender.

Losada habla del estado del sexo en la sociedad actual como “una tragedia de proporciones de epidemia”, en la que muchas parejas se dan por vencidas y se conforman con algo mucho peor a lo que podría ser, lo que suele terminar mal. Por eso, aboga por que las parejas se tomen más en serio el aprendizaje sexual, que descubran, que se diviertan, que ahonden en los lazos sentimentales que les unen y así duren mucho más años juntos.

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