Varios vaticanistas se han mostrado sorprendidos por la falta de entusiasmo que ha despertado en Chile la visita del Papa.

Así, Elisabetta Piqué recuerda “que en el reciente viaje a Colombia, en septiembre del año pasado, la multitud que salió a saludar al Papa incluso dificultaba el avance de los buses donde se desplazaba la comitiva de periodistas. Una situación que en Chile ha estado lejos de suceder”. Una situación como esa nunca va a ocurrir en Chile. Y ¿cuál es la causa? El extraordinario papel que jugó Carabineros y los voluntarios durante estos días. Previeron todo con antelación y mostraron una organización que es para enorgullecerse y agradecer.

Otro vaticanista afirmó: “Estamos en América Latina y yo no he visto muchísima gente en las calles, yo estuve en Colombia, Ecuador, Bolivia, Paraguay y Brasil y el panorama era muy distinto”. Dificulto que en esos países exista el orden, la eficiencia y la organización de Carabineros. Un dato del todo revelador: lo verdaderamente sorprendente es que todos los actos no solo empezaron con puntualidad, sino que en varias ocasiones con adelanto de diez a veinte minutos. Lo habitual en esos otros países fueron retrasos de más de una hora, dadas las dificultades para desplazarse de un lugar a otro, obstaculizados por espontáneos y caóticos entusiasmos. El pueblo chileno mostró un gran entusiasmo, en sintonía con nuestro carácter y dentro del orden y organización que nos caracteriza.

Los que están en deuda son los periodistas: ¡Dale con el obispo Barros y otros aspectos accidentales!

¡Gracias a los voluntarios y Carabineros de Chile!

Carta al diario El Mercurio de Jorge Peña Vial

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