Fue uno de los hombres más poderosos durante el primer mandato de Sebastián Piñera y el principal encargado de la candidatura presidencial del ex mandatario para su regreso a La Moneda.

Andrés Chadwick, primo hermano del presidente electo, consagró su vínculo político con Piñera cuando asumió la vocería del Palacio en julio de 2011, y más tarde al desempeñarse como titular de Interior.

En su paso por La Moneda, se transformó en el soporte político del ex jefe de Estado, siendo nombrado presidente de la Fundación Avanza Chile una vez que Piñera dejó el sillón presidencial, lugar donde terminó de consolidarse como su mano derecha.

Por ello no fue raro que, al anunciar una nueva carrera por La Moneda, Piñera le diera a Chadwick el rol de “generalísimo” y jefe político de la campaña, asumiendo incluso funciones de vocero cuando las controversias surgían con el gobierno o directamente con Alejandro Guillier.

El paso del ex parlamentario por la campaña presidencial estuvo marcado por su afán de impulsar un “diálogo entre todos los sectores” y la búsqueda de consensos. Asimismo, el ex secretario de Estado tuvo un rol preponderante en la relación entre el entorno del ex mandatario y los partidos de Chile Vamos.

Sin embargo, la gestión de Chadwick en la candidatura no estuvo excenta de cuestionamientos. El momento más duro que debió enfrentar el ex ministro fue la tarde del 19 de noviembre, cuando fue apuntado por algunos dirigentes de Chile Vamos como uno de los principales responsables del 37% de los votos que obtuvo Sebastián Piñera en primera vuelta (cinco puntos menos de lo que esperaban en el comando).

Tras los malos resultados, algunos personeros afirmaron que el rol de Chadwick como vocero no logró transmitir cercanía a la ciudadanía ni aires de renovación. En ese contexto, durante la segunda etapa de la campaña presidencial, el ex titular del

Interior disminuyó las apariciones públicas y el comando decidió impulsar figuras jóvenes como el senador electo por La Araucanía, Felipe Kast.

Pese a esto, las inesperadas y positivas cifras que obtuvo Piñera en segunda vuelta volvieron a resaltar el poder de Chadwick y su cercanía con el ex mandatario.

Relación con la UDI

A pesar de ser militante del gremialismo, muchos personeros de la UDI no ven a Andrés Chadwick como un representante fuerte de la colectividad. Además de no ser cercano a su timonel, Jacqueline van Rysselberghe, algunos dirigentes aseguran que el ex ministro ha dejado de lado ciertos principios fundamentales de la tienda para dar señales políticas, más cercanas a las posturas del presidente electo.

Este fue el caso del encuentro que sostuvo Chadwick durante la campaña con el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), donde los representantes de la entidad señalaron en la conferencia de prensa posterior que tenían el compromiso del ex presidente de que no frenaría la ley de matrimonio homosexual.

La cita generó críticas al interior de la UDI, donde su presidenta, Jacqueline van Rysselberghe, incluso puso en duda los votos del gremialismo a la candidatura de Piñera si el ex candidato adoptaba un “eje liberal”.

Por otro lado, los pastores evangélicos también resintieron el encuentro entre Chadwick y el Movilh, por lo que fue el mismo ex ministro quien salió a rectificar el esenario: “El grupo llamado Movilh se ha reunido con los distintos candidatos y nos tenían solicitado una reunión con el presidente Piñera, hace ya más de dos meses.

El presidente tomó la decisión de no recibir a los distintos grupos y, por lo tanto, en mi calidad de jefe o de coordinador de la campaña los recibí en el día de ayer”, señaló Chadwick, descartando además haber renunciado a sus convicciones tas la reunión con la organización.

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